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La cerámica, ante la amenaza de la Unión Europea: "Todos los gobiernos nacionales tienen la obligación de ayudar a su industria"

La patronal Ascer hace balance de un 2025 marcado por la guerra arancelaria

Los directivos de Ascer, en la comparecencia para hacer balance del año.

Los directivos de Ascer, en la comparecencia para hacer balance del año. / Erik Pradas

Bartomeu Roig

Bartomeu Roig

Castellón

La asociación que agrupa a los fabricantes de cerámica, Ascer, ha hecho balance del año en su tradicional comparecencia navideña. El presidente de la entidad, Ismael García Peris, presentó a los dos nuevos vicepresidentes, Raúl Carnicer y Manuel Ángel Murillo, que se suman a Miguel Nicolás. Un refuerzo en la cúpula que el presidente justificó por la necesidad de fortalecer sus posiciones "ante todas las dificultades que se vienen encima".

Entre los desafíos para 2026, el más relevante tiene que ver con Bruselas, que prepara un fuerte recorte de las asignaciones gratuitas de los derechos de emisión de CO2 para el sector azulejero europeo. "Esto nos puede llevar a un perjuicio de casi 150 millones de euros al año", expresó García Peris. Para frenar los planes de Europa, consideró que la industria azulejera "no puede ir sola" y que debe hacerlo "con nuestros mandatarios, para que mostremos nuestra fortaleza".

Apoyo institucional y precedentes europeos

Por el momento, anunció que ya han conseguido el respaldo del presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi. "Hemos salido bastante satisfechos de la reunión, porque nos dan su apoyo y van a estar con este tema", expuso. Existe un precedente positivo, como es el cambio de postura de los dirigentes comunitarios, que han alargado el periodo de fabricación de los coches de combustión más allá de 2035. Un nuevo escenario que ha sido posible gracias al respaldo de gobiernos nacionales, como el de Alemania.

Por eso, la pregunta era inevitable: ¿qué espera Ascer del Gobierno español? El presidente de la entidad recordó que Castellón depende de la cerámica, con influencia "sobre 75.000 familias", vinculadas tanto de forma directa como indirecta al sector. "Eso debería rozar la sensibilidad de cualquier gobierno", y añadió que quieren reunirse con representantes del Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez. "Esperamos que nos atiendan". Sobre el respaldo que tiene la cerámica italiana de sus patronales y de su gobierno, Ismael García Peris afirmó que "todos los gobiernos nacionales tienen la obligación de ayudar a sus industrias".

Falta de alternativas tecnológicas

Respecto a la victoria del automóvil, el secretario general de Ascer, Alberto Echavarría, mencionó que el cambio de criterio de la UE "aporta un rayo de luz y esperanza para aquellas industrias que no son capaces de reconvertirse" a la velocidad que marcan los dirigentes comunitarios. "Podemos entender que la Comisión Europea no es un frontón cerrado", y parece que "si los países se alinean, se unen y presentan una posición firme, la respuesta de la comisión no puede ser ignorarles".

Echavarría recordó que la industria azulejera "no tiene una alternativa viable de descarbonización". "No podemos sustituir nuestros hornos por otro tipo de hornos, no podemos sustituir nuestros atomizadores por otro tipo de atomizadores", señaló. "Actualmente utilizamos la mejor tecnología disponible y para el año 2030 no va a cambiar la tecnología ni el escenario".

Riesgo de pérdida de competitividad

En cuanto al mercado europeo de derechos de emisión de CO2, indicó que "se trazaron unos objetivos muy ambiciosos hace 20 años", y advirtió de que si se mantiene ese camino, cuando "las cosas eran totalmente distintas, acabaremos en un atolladero". En su opinión, "es mucho más fácil cambiar la dirección mientras todavía se puede que cuando ya te has encallado y tienes que sacar el coche".

El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, se reunió el miércoles con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con los planes de recuperación tras la dana de Valencia como asunto central. También hubo referencia a la cerámica y sus necesidades ante Europa. Ismael García Peris recordó que el sector "no pide ayudas económicas, sino que nos ayuden" para que no se tomen decisiones "que nos perjudicarían directamente". La consecuencia sería "dejar las puertas abiertas de par en par a señores que no cumplen con nada", en referencia a los fabricantes de cerámica de fuera de Europa, que no tienen los condicionantes medioambientales de la UE.

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