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Dificultades estructurales en la industria cerámica: 44 instalaciones se encuentran inactivas

Se advierten cierres definitivos de instalaciones por las dificultades del sector

El conseller Martínez Mus se ha reunido con dirigentes de Ascer.

El conseller Martínez Mus se ha reunido con dirigentes de Ascer. / Mediterráneo

Bartomeu Roig

Bartomeu Roig

Castellón

El reciente balance anual del sector cerámico, dado a conocer por la patronal Ascer, indica que el 2025 ha cerrado con cifras estables y un ligero crecimiento de la producción gracias a la mejora del mercado nacional. Pese a estos indicadores positivos, no todas las empresas pertenecientes a esta industria evolucionan al mismo ritmo, y más cuando hay amenazas en forma de regulaciones medioambientales de la Unión Europea, a lo que se suma la inestabilidad política internacional.

En este contexto, el vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, ha mantenido una reunión con dirigentes de Ascer. En este encuentro, afirmó que el azulejo "es un pilar económico y social de la Comunitat Valenciana, especialmente en la provincia de Castellón, que da empleo a más de 70.000 personas, por lo que cualquier avance en materia ambiental debe ser técnicamente viable, ordenado, económicamente asumible y socialmente justo".

Instalaciones inactivas y dificultades estructurales

Fruto de las dificultades encadenadas en los últimos años, desde la conselleria se ha apuntado que en estos momentos hay 44 instalaciones inactivas, por 111 en marcha, lo que es un "reflejo de las dificultades estructurales que atraviesa el sector". Estas cifras corresponden a las instalaciones dedicadas a la fabricación de cerámica que cuentan con la correspondiente autorización ambiental integrada. Problemas de costes, financieros y de pérdida de empuje en determinados mercados exteriores han supuesto que estas 44 plantas cuenten con el permiso para fabricar, pero se encuentren sin actividad.

Momento de la reunión, mantenida en la sede de la Generalitat en Castellón.

Momento de la reunión, mantenida en la sede de la Generalitat en Castellón. / Mediterráneo

Dentro de este análisis expuesto en la reunión, el conseller subraya que en los últimos años "se ha producido un incremento de ceses temporales y cierres definitivos de instalaciones como consecuencia del aumento de los costes energéticos, la caída de la demanda internacional y una presión regulatoria creciente".

Presión normativa y adaptación del sector

Por contra, en estos momentos se tramitan 93 expedientes de autorización ambiental integrada, en su mayoría para ampliar instalaciones o incorporar nuevo equipamiento, "lo que evidencia un sector inmerso en un proceso de adaptación normativa en un escenario económico complejo".

El sector cerámico ha expuesto en las últimas semanas su temor por el cambio en la normativa europea en materia de emisiones, que supondría un aumento de costes de entre 109 y 163 millones de euros, según Ascer, lo que fulminaría el 80% del beneficio sectorial.

Revisión europea de emisiones

La revisión europea, cuya aprobación está prevista para el mes de febrero, fija niveles de emisión más restrictivos que los actuales y exigirá importantes inversiones tecnológicas, cambios en los sistemas de tratamiento de gases y un incremento de residuos derivados de dichos tratamientos. Un paso que los fabricantes europeos del sector consideran imposible de cumplir.

La Generalitat se une a esta reclamación, "ante unos límites de emisión inicialmente inasumibles". Según se ha detallado en el encuentro, esta posición ha sido respaldada por otros Estados miembros y ha permitido una cierta flexibilización de las exigencias en versiones posteriores del documento, aunque el esfuerzo de adaptación seguirá siendo elevado. "Desde la Comunitat Valenciana estamos defendiendo en Europa un enfoque realista y equilibrado", ha añadido el conseller.

Revisión de autorizaciones y futuro del sector

Uno de los efectos de este cambio es que todas las autorizaciones ambientales del sector se tendrán que revisar en el plazo de cuatro años. "Este proceso tendrá un impacto directo en la viabilidad de muchas instalaciones, especialmente las medianas y pequeñas", destaca la conselleria. Por ello, el departamento autonómico "apuesta por reforzar el diálogo y la coordinación con Ascer y con el conjunto del sector, defendiendo un modelo de implantación progresiva que incluya planes de adaptación, calendarios realistas y seguridad jurídica, siguiendo experiencias ya aplicadas en otros sectores industriales".

"La sostenibilidad se construye con diálogo y acompañamiento al sector, no desde la imposición. Nuestro objetivo es que la industria cerámica pueda cumplir la normativa y seguir existiendo en condiciones de competitividad", ha concluido Martínez Mus.

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