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Preocupación del sector

Los derechos de emisión de CO2 se encarecen en plena reivindicación de la cerámica ante Europa

Las agrupaciones de fabricantes en el continente advierten del efecto negativo en la industria y el empleo

Imagen de la línea de producción de cerámica en una fábrica de Castellón.

Imagen de la línea de producción de cerámica en una fábrica de Castellón. / Mediterráneo

Bartomeu Roig

Bartomeu Roig

Castellón

La industria cerámica española advierte en las últimas semanas del golpe económico que sufriría en caso de prosperar las nuevas normas de la Unión Europea en materia medioambiental. La principal propuesta tiene que ver con el sistema de mercado de emisiones, de modo que se reducirían drásticamente las asignaciones gratuitas de las que venían disfrutando hasta ahora. Este recorte para el periodo 2026-2030 sería del 34%, lo que elevaría los costes para las fábricas del sector.

El precio a pagar por tonelada de CO2 emitida no es fijo, sino que depende de un mercado de emisiones. Este mecanismo, como ha denunciado la cerámica europea de manera repetida, no obedece a factores objetivos, sino a fenómenos especulativos. Una dinámica que perjudica al azulejo de Castellón, que en las últimas cuatro décadas ha reducido sus emisiones en un 60%, al adoptar siempre la última tecnología disponible.

Mercado de emisiones

Este esfuerzo no parece ser suficiente para la Comisión Europea, que por el momento no se ha manifestado ante una de las reivindicaciones de la cerámica continental: no se puede descarbonizar más rápido, porque en estos momentos no hay tecnología lo bastante madura para incorporar a las factorías.

A este callejón sin salida se une el encarecimiento de los precios del CO2. A punto de finalizar el mes de enero, la media mensual ya roza los 87 euros por tonelada, lo que supone un encarecimiento del 17,53% respecto al coste medio registrado en 2025, que fue de 73,95 euros a la tonelada.

Impacto económico

Según expuso en Bruselas la asociación de empresarios del sector, Ascer, la decisión que piensa aplicar Bruselas implicaría un coste anual de entre 109 y 163 millones de euros, en función de cómo fluctúe este mercado de emisiones. Un dinero que mermaría los resultados económicos de las empresas y restaría la capacidad del sector de reinvertir en las mejoras que la Comisión Europea reclama.

Ante estas circunstancias, Ascer ha iniciado una ronda de contactos con responsables de administraciones, para exponer las dificultades a las que se enfrentan por este marco regulatorio. Desde la Unión Europea se ha movido ficha a la hora de reducir las trabas burocráticas, algo que beneficiará a las firmas más pequeñas. Cerame Unie, que agrupa a las patronales europeas, considera que la mejora es insuficiente.

Proyección internacional

Por otro lado, las medidas para mejorar el posicionamiento internacional de la cerámica española siguen adelante. El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado el convenio entre Ascer y el organismo estatal de exportación e inversiones (ICEX), dedicado a la organización de misiones inversas para el sector, a celebrar tanto en Castellón como en València.

Según expone el texto del convenio, el objetivo es "reforzar, en particular, la actividad promocional y comercial a nivel internacional de dicho sector y contribuir, en general, a la internacionalización de la economía española". Para ello se preparan misiones con prescriptores de opinión del sector, llegados de todo el mundo.

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