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Reto empresarial

La cerámica de Castellón se posiciona sobre la descarbonización: la electricidad toma la delantera y el hidrógeno pierde interés

Pese a los avances, la tecnología disponible sigue en una fase muy inicial

El horno eléctrico de Equipe ha sido un punto de inflexión en el debate de la descarbonización de la cerámica.

El horno eléctrico de Equipe ha sido un punto de inflexión en el debate de la descarbonización de la cerámica. / ERIK PRADAS

Bartomeu Roig

Bartomeu Roig

Castellón

La industria cerámica europea anda ocupada en diferentes frentes, que tienen que ver con los sobrecostes de la nueva normativa de emisiones. O con el acuerdo comercial de la Unión Europea con la India, que les puede perjudicar por los bajos costes del producto asiático. Relacionado con estas inquietudes se encuentra el gran desafío de la descarbonización de las empresas. A pesar de todas las dificultades normativas y los efectos de las guerras comerciales a nivel global, importantes actores del clúster cerámico de Castellón siguen trabajando para aplicar las mejores alternativas de sostenibilidad.

Una carrera en la que compiten el uso del hidrógeno verde, la electrificación o el desarrollo del biogás a partir de residuos orgánicos. De estas tres alternativas, gana fuerza la electrificación. El ejemplo más reciente es el paso dado por el grupo Pamesa, que prepara una inversión de 74 millones de euros para multiplicar por cinco su actual superficie de placas solares e incorporar un sistema de almacenamiento de baterías.

Apuesta por la electrificación

No es la única decisión en este sentido que toma la principal productora europea de azulejos. Su presidente, Fernando Roig, ya expuso durante la pasada edición de la feria Cersaie que iban a incorporar un horno eléctrico. De esta manera sigue el camino adoptado hace unos años por Equipe, que ya tiene en funcionamiento un equipamiento de este tipo.

Salvador Ferrer, investigador del área de Sostenibilidad del Instituto de Tecnología Cerámica (ITC), menciona que los nuevos pasos "nos indican que el sector se decanta por la electrificación", y añade que uno de los factores determinantes "es el impacto que ha tenido el horno de Equipe, que ha demostrado su eficiencia y una serie de mejoras respecto a los hornos tradicionales de gas".

Hidrógeno y biogás, opciones con límites

En cambio, en los años anteriores se habló mucho de la posibilidad de usar el hidrógeno generado a través de fuentes de energía renovables. "Esta opción parece que se ha ido desinflando, aunque sí se ha conseguido un resultado bueno en el proyecto H2Frit", añade. Pese a esta posibilidad, "en fabricación de baldosas se decanta más por la electricidad".

¿Cuáles son las razones para este cambio? Ferrer apunta a que la modalidad fotovoltaica "aporta más independencia al empresario, que puede reducir costes con una energía que extrae de sus propias instalaciones". Si el precio de las placas solares se redujo en los últimos años, se espera que se recorra el mismo camino con las baterías, que permiten acumular la energía excedente en un momento determinado para utilizarla cuando no hay generación solar. Por su parte, la obtención de hidrógeno verde "emplea un 40% más de energía respecto al horno eléctrico".

Retos económicos y de suministro

La tercera vía es el biogás. En principio es la más sencilla. A diferencia de las otras dos alternativas, no obliga a cambiar quemadores u hornos enteros para fabricar cerámica. Pero Salvador Ferrer recuerda que su producción "va muy atrasada", con un escaso volumen de generación de energía en nuestro territorio. Además, el biogás "emite CO2, pero no computa a nivel de emisiones", gracias a la regulación vigente. "Si algún día cambia la normativa, tendría los mismos inconvenientes que el gas natural", expone el investigador del ITC.

Decidirse entre tres opciones no es, con todo, el principal reto para la descarbonización. Se necesita que la tecnología avance al mismo ritmo que exige Europa. La cerámica necesita de grandes cantidades de energía, por lo que el cambio es extremadamente complejo. Por un lado, Ferrer apunta a los costes. "Fabricar con electricidad es el doble de caro que con gas, con lo que es lógico que la mayoría de las empresas no lo tengan claro". Por eso, cree que la UE "tendría que plantear ayudas para ayudar a hacer cumplir sus propias exigencias".

Infraestructuras y ayudas públicas

El otro gran condicionante es la necesidad de suministro. Por muchas placas solares que se instalen en los tejados de las naves, no es factible que esa energía generada pueda alimentar por sí sola los hornos eléctricos. Hay que traer esa energía de fuera, y las redes de suministro tienen que reforzarse y adaptarse a un aumento del consumo industrial. "Hay que ver si hay capacidad suficiente", avisa Ferrer, por lo que se deben plantear nuevas subestaciones y tendidos eléctricos. Son actuaciones con elevados plazos de tramitación. Mientras, Europa aprieta al sector como si todos estos cambios fueran factibles de la noche a la mañana.

La ausencia de una tecnología madura es, precisamente, el principal freno que encuentra el azulejo de Castellón para entrar en el Perte de descarbonización industrial. "Las condiciones que marca el Ministerio de Industria siguen resultando muy exigentes, lo que restringe las oportunidades reales para la presentación de proyectos viables", apuntan desde la patronal azulejera, Ascer.

Marco institucional

Este plan fue tratado en el encuentro mantenido el 13 de enero entre el secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, y dirigentes de la patronal azulejera, Ascer. Desde el Gobierno afirman que esta segunda convocatoria "recoge condiciones más favorables para este sector" y aporta unos "plazos más competitivos, algo que también puede permitir un mayor ajuste a la maduración de la tecnología del sector cerámico actual y futura". El plazo de presentación de propuestas será del 6 al 19 de febrero.

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