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Estudio

La cerámica esquiva la lucha de la industria mundial alrededor de las materias primas críticas

La obtención de estas sustancias marcará nuevos conflictos geopolíticos

Aplicación de esmalte en una empresa cerámica de Castellón.

Aplicación de esmalte en una empresa cerámica de Castellón. / MANOLO NEBOT ROCHERA

Bartomeu Roig

Bartomeu Roig

Castellón

El conflicto localizado en Oriente Medio tiene en vilo al conjunto de la economía mundial. El encarecimiento fulminante de los precios energéticos ya se nota en sectores de Castellón como la cerámica, por lo que el sector reclama medidas que traten de salvar la competitividad respecto a otros focos productores en el planeta.

La experiencia de los últimos años demuestra que las empresas deben estar preparadas para una situación de inestabilidad permanente, como puso de manifiesto la consultora y profesora universitaria Beatriz Irún, en el acto de presentación de los premios Alfa de Oro y el Nacional de Cerámica Ciutat de Castelló. No es fácil predecir cuál va a ser el próximo foco de conflicto, pero uno de los futuros elementos de fricción en los que coinciden los expertos tiene que ver con la obtención de las materias primas para numerosos procesos industriales.

Materias primas y exposición a materiales críticos

Beatriz Irún forma parte de un grupo de investigación de la Universidad a Distancia de Madrid, que ha analizado el grado de dependencia que tiene la industria a la hora de contar con un suministro estable y a precios razonables. La experta afirma que la cerámica "no sale mal" a la hora de calcular la exposición de los materiales críticos catalogados desde la Unión Europea. "Tiene una vulnerabilidad baja o media, y hay otros sectores que están muchísimo peor", como en la obtención de nuevos materiales tecnológicos o en la siderurgia.

Pese a ello, sí que puede haber un impacto indirecto, porque los sectores afines al clúster cerámico están más afectados por esta potencial fuente de conflictos. "Hay materias primas críticas para la industria, como pueden ser el boro, el cobalto, el titanio o el circonio, que pueden afectar a la parte de esmaltes y fritas; además del efecto que puede tener el níquel en la maquinaria. Desde la patronal de los esmaltes, Anffecc, ya señalaron en el balance del año pasado que una de las consecuencias de las tensiones geopolíticas fue el encarecimiento de determinados elementos, como el cobalto, que se ha elevado sobre el 70%. Si suben las materias primas para esmaltes o maquinaria, aumentan los costes para los fabricantes de cerámica.

Circularidad e investigación como respuesta

¿Hay alguna manera de reducir este impacto? Beatriz Irún recuerda que los materiales "se pueden obtener por extracción o por circularidad". En esta segunda opción entra el reaprovechamiento de materiales ya utilizados para otros productos. "Este apartado juega un rol importantísimo, junto con la investigación de nuevos materiales", aportó. Por eso, alabó que en Europa ya se aplican "proyectos estratégicos para volver a conseguir productos en nuestro continente, y que pueden ser de ayuda para la autosuficiencia".

Las arcillas para la cerámica no forman parte del listado europeo de materias críticas, pero son un ejemplo del efecto de los nuevos conflictos bélicos. El estallido de la guerra en Ucrania paralizó los envíos de tierras para fabricar porcelánicos, de modo que la industria tuvo que adaptarse para mantener la producción mediante la explotación de minas nacionales y los cambios en las formulaciones para poder fabricar con los parámetros de calidad habituales.

En esta preocupación se encuentra el Gobierno español, que este mismo mes de marzo ha presentado una estrategia para invertir más de 400 millones de euros en la localización y posible explotación de minerales estratégicos, con la finalidad de ganar autonomía respecto a las importaciones de terceros países.

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