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Conflicto internacional

La cerámica de Castellón presenta los primeros ERTE por la guerra en Oriente Medio

Es una de las consecuencias del encarecimiento de la energía y la ausencia de medidas específicas de respaldo

Los ERTE fueron un mecanismo habitual durante la anterior crisis energética de la cerámica.

Los ERTE fueron un mecanismo habitual durante la anterior crisis energética de la cerámica. / GABRIEL UTIEL BLANCO

Bartomeu Roig

Bartomeu Roig

Castellón

El conflicto bélico que se libra en Oriente Medio está a punto de cumplir su primer mes, y la industria cerámica de Castellón sufre sus consecuencias. Desde la patronal que agrupa a los fabricantes, Ascer, ya indicaron días atrás que algunas compañías han adelantado paradas técnicas de hornos, previstas inicialmente para Semana Santa, ante el incremento de los costes energéticos y la pérdida de ventas en algunos mercados clave.

En el caso de que la guerra se prolongue en el tiempo, la asociación sectorial ya vaticinó que habría "medidas temporales de ajuste de producción". Algo que se confirma ahora. Varias empresas del azulejo han iniciado los trámites para la presentación de expedientes temporales de empleo (ERTE), con la finalidad de ajustar los costes laborales al descenso de la actividad.

Trámites de ERTE

Según han mencionado desde el Servicio Valenciano de Empleo y Formación (Labora), ya son tres las empresas que han presentado estos expedientes. "Lo justifican por causas productivas y económicas, ante el descenso de los pedidos" tras el estallido de la guerra, mencionan. En total, los empleados que se ven afectados por estos paros temporales son 232. Esta cifra hace pensar que se trata de compañías pequeñas, aunque no se descarta que en el futuro haya más firmas que adopten soluciones semejantes.

Uno de los primeros efectos de la escalada bélica alrededor de Irán es el incremento del precio del gas natural. La estabilidad de los 30 euros por megavatio hora estalló por los aires, y ahora se cotiza a unos 60 euros. Otro problema es el bloqueo de rutas marítimas y el encarecimiento de los fletes al transporte de mercancías, debido al incremento del precio del petróleo. Las empresas que exportan al exterior han tenido que pagar más por seguros y servicios de las navieras. La incertidumbre ha causado, incluso, que algunos clientes hayan devuelto contenedores ya en camino.

Sin ayudas específicas

Las dudas sobre el escenario geopolítico ya se han visto con las cifras de exportaciones del mes de enero, con un descenso general del 18% respecto al mismo periodo del año anterior. Una caída todavía más acusada en el principal mercado de los últimos años, Estados Unidos, que comenzó el año con un retroceso del 43%. La incertidumbre generalizada por las batallas comerciales del presidente norteamericano, Donald Trump, ha generado un freno en el comienzo de este 2026, que la nueva guerra no ha hecho más que acentuar.

A pesar de este panorama desfavorable, la cerámica no recibe ayudas específicas dentro del paquete de medidas aprobado por el Consejo de Ministros el pasado viernes. Desde Ascer detallaron que la rebaja fiscal para los costes energéticos "no supone un beneficio real para las empresas, ya que no es un coste, sino una mejora puntual de tesorería". A diferencia de las compañías electrointensivas, que tienen una bonificación en los peajes eléctricos, las factorías que consumen grandes cantidades de gas, como la de cerámica, no reciben actuaciones similares. "Solo hay una veintena de empresas del sector que están consideradas como electrointensivas", aportan desde la patronal azulejera, por lo que el efecto beneficioso es limitado.

La única ventaja de las medidas del Gobierno radica en la posibilidad de "regular el caudal contratado de gas debido a los ajustes en la producción". Una actuación que ya se hizo tras el estallido de la guerra en Ucrania, y que no evitó la grave crisis del sector cerámico.

Una de las provincias con más afectados

Los paros temporales fueron uno de los mecanismos más empleados por la industria cerámica de Castellón durante la anterior crisis energética. Prácticamente todas las empresas, a excepción de los grupos de mayor tamaño, tomaron esta opción. De hecho, algunas mantienen prorrogados los expedientes iniciados en ese momento para hacer uso de ellos en el caso de que sea necesario.

En el mes de febrero, el Ministerio de Seguridad Social expuso que en Castellón hubo 319 afectados de media por ERTE. Es la sexta provincia con más trabajadores en esta situación, tras Vizcaya (385 personas), Alicante (480), Barcelona (1.319), Madrid (1.335) y Valencia (2.050). El caso de Valencia se explica por los ERTE aplicados como consecuencia de la dana, además de las dificultades que sufre el sector de la automoción. De los parados temporales de esta provincia, casi la mitad (789) forman parte del mecanismo Red Automoción aprobado para este sector. Este mecanismo aporta ventajas tanto a las empresas que aprueban el ERTE como a los empleados. Algo que la cerámica pidió en su momento, pero que no obtuvo.

Reivindicación ante la Unión Europea

No es la guerra el único frente que debe afrontar la principal industria castellonense. Una delegación de empresarios y representantes políticos participa esta tarde en una jornada para la defensa del azulejo, que se celebra en el Parlamento Europeo. Participarán las patronales cerámicas de Castellón y la región italiana de Emilia-Romagna, además de cargos como la presidenta de la Diputación de Castellón, Marta Barrachina; la consellera de Industria, Marián Cano, y sus homólogos en la zona italiana que concentra la producción azulejera.

Intervendrán representantes de la Comisión Europea, como los europarlamentarios Susana Solís (PP), Leire Pajín (PSOE) y Vicent Marzà (Compromís), además de los alcaldes de Onda, Carmina Ballester, y l'Alcora, Samuel Falomir.

La jornada busca reivindicar la necesidad de aplazar las medidas europeas en materia de sostenibilidad, que pueden suponer en las próximas semanas un fuerte sobrecoste para las empresas, al recortar las asignaciones gratuitas de CO2. La cerámica recuerda que todavía no hay alternativa madura para hacer el cambio a otra fuente energética.

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