Innovación
El horno eléctrico cerámico de Equipe se convierte en ejemplo: otros sectores consultan cómo descarbonizarse
El ITC recibe consultas de empresas de siderurgia y agroalimentación

Horno eléctrico de Equipe Cerámicas. / MANOLO NEBOT ROCHERA

La apuesta de la empresa Equipe Cerámicas por sustituir progresivamente sus hornos de gas por otros eléctricos ha tenido una gran repercusión entre aquellos sectores productivos que, como el azulejero, tienen grandes dudas sobre el proceso de descarbonización al que obliga la Unión Europea. Desde hace casi dos años, la planta de Equipe en Onda ya trabaja con un horno eléctrico, que supuso una inversión de cuatro millones de euros, al que este verano se sumará otro en las instalaciones de Figueroles, que duplicará la capacidad del primero con un coste estimado de 10 millones de euros.
El proyecto de Equipe se ha hecho con la colaboración del Instituto Tecnológico de la Cerámica (ITC) y la empresa Systemfoc, que fabricó este equipamiento. Desde el área de Sostenibilidad del ITC, Irina Celades expresa que este caso "nos ha dado una gran visibilidad". Tanta, que en estos momentos "trabajamos con empresas agroalimentarias y de siderurgia" para ver cómo se pueden transformar los procesos y sustituir el gas natural por la electricidad. Celades recordó que el instituto "ha ido trabajando en estos planteamientos a largo plazo, desde que en 2020 se hizo un pequeño módulo, para luego pasar a un horno de 15 metros" y hasta trasladar este objetivo a una experiencia real de fabricación.
Eficiencia y descarbonización
El CEO de Equipe Cerámicas, Rogelio Vila, ya ha destacado en diferentes ocasiones las ventajas de esta innovación, que es "2,4 veces más eficiente que un horno de gas", debido a que las resistencias eléctricas permiten controlar mejor el proceso de cocción de las piezas cerámicas. Otro punto a favor es que esta cocción es más rápida, con lo que se gana productividad. Además, el proceso de encendido y apagado es más veloz, de modo que se podrían suprimir los turnos nocturnos y de fin de semana sin apenas efecto sobre las cuentas de resultados, al tiempo que se mejora la conciliación de los empleados.
A todo ello se une el planteamiento de Irina Celades, que expone que la descarbonización no solo es deseable por las normativas medioambientales, sino por una cuestión de estrategia, al no tener que depender de fuentes energéticas externas, como el gas, cuyos costes fluctúan en casos como la guerra en Oriente Medio.
Un ejemplo para otros sectores
El caso de este horno ha sido puesto como ejemplo por parte de la Alianza Q-Cero, una entidad en la que participa Iberdrola y diferentes compañías industriales repartidas por toda España —entre ellas, varias de la cerámica— con el propósito de reducir las emisiones mediante la adaptación de procesos de electrificación. Un paso para el que es necesario adaptar las actuales redes de distribución, con la finalidad de poder atender una demanda que será creciente en los próximos años. Samuel Pérez, del área de Innovación de Iberdrola, expuso que para electrificar "hay que anticiparse, al igual que para tener camiones primero tiene que haber carreteras".
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