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Autorización

Bruselas da el 'ok' definitivo a unas ayudas para la cerámica

Es la primera vez que el sector opta a este mecanismo

Una fábrica de cerámica de Castelló. EMPRESA AZULEJERA DE CASTELLÓN. SECTOR AZULEJO. PRODUCCION

Una fábrica de cerámica de Castelló. EMPRESA AZULEJERA DE CASTELLÓN. SECTOR AZULEJO. PRODUCCION

Bartomeu Roig

Bartomeu Roig

Castellón

La industria cerámica de Castellón está preocupada por los efectos que puede tener la reducción de asignaciones gratuitas de CO2. Un mecanismo establecido por la Unión Europea, y que puede suponer un coste adicional y un golpe a la competitividad de las empresas, ya que estas medidas no se aplican a los rivales de otras partes del mundo.

Mientras tanto, Bruselas ya ha dado el visto bueno definitivo a una iniciativa diferente, y que también está relacionada con las emisiones de carbono. Se trata del régimen español de ayudas nacionales para hacer frente a los costes indirectos de emisiones de carbono. Un plan en el que la cerámica entra por primera vez, tras incorporarse al listado elaborado el pasado mes de diciembre.

Luz verde a las ayudas indirectas

Las ayudas proceden del Estado, pero deben pasar por la correspondiente autorización de la Comisión Europea. Según detalla la representación en España de la CE, "el régimen tiene por objeto reducir el riesgo de que estas empresas trasladen sus actividades a países no pertenecientes a la UE con políticas climáticas menos ambiciosas, lo que provocaría un aumento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero". La compensación se centra en las empresas con un elevado consumo de energía por el aumento de los precios de la electricidad debido al impacto de los precios del carbono.

En virtud del régimen, "la compensación se concede a las empresas admisibles mediante el reembolso parcial de los costes de las emisiones indirectas asumidos el año anterior, y un pago final que se realizará en 2031. El importe de la ayuda se calcula sobre la base de valores de referencia de consumo eficiente de electricidad, que garantizan que se anima a los beneficiarios a ahorrar energía".

Un alivio insuficiente para el sector

La Comisión ha concluido que el régimen "es necesario y adecuado para ayudar a las empresas de gran consumo de energía a hacer frente al aumento de los precios de la electricidad y evitar su deslocalización, se limita al mínimo necesario y tendrá un impacto limitado en la competencia y el comercio en la UE".

De esta manera, se cumple el trámite previsto desde que se conoció la inclusión de la cerámica, a finales de 2025. En anteriores ediciones, como en 2022 -dentro de la crisis de costes energéticos-, la industria azulejera se quedó fuera.

Ahora, la principal duda es saber cómo se articularán las medidas. Fuentes de la patronal azulejera, Ascer, señalan que es el Ministerio de Industria el que debe publicar la convocatoria, donde se establecerán las condiciones. Desde Industria señalan que el procedimiento "está en tramitación y se espera poder sacar la convocatoria antes del verano".

El recorte de CO2 sigue siendo la gran amenaza

Por otro lado, las ayudas no compensan la amenaza de los recortes de derechos de emisión. La anulación de hasta un 34%, como propone inicialmente Europa, supondría un sobrecoste de entre 100 y 160 millones de euros anuales a la cerámica, y unos 11 millones anuales a las empresas fabricantes de fritas y esmaltes. En cambio, esta medida estatal autorizada por Bruselas implicaría, según señaló en su momento la patronal Ascer, un ahorro de apenas 20 millones de euros. Los esmaltes no tendrán un ahorro comparable, porque no están en la lista de las industrias beneficiarias.

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