Pocas cartas, de las que llegan cada día a los buzones, encierran tantos deseos como las que ayer por la mañana fueron entregadas en la pla§a Major de Vila-real. Dos mensajeros de Juventud Antoniana recogieron las misivas que los niños y niñas de la ciudad querían hacer llegar a los Reyes Magos.

Centenares de chavales se acercaron hasta la pla§a Major para hacer sus pedidos, una tradición que se repite cada año, y que ayer se prolongó desde las once de la mañana hasta las dos del mediodía.

Ya a las seis y media de la tarde, el salón de actos de la Caja Rural acogió el Pregón, organizado también desde la Juventud Antoniana. Los mismos mensajeros que habían acudido a la pla§a Major por la mañana, participaron en el Pregón de la tarde y hablaron con los asistentes acerca de los regalos que habían solicitado.

Además de la presencia de los mensajeros reales, el salón de actos contó también con actuaciones musicales y teatrales a cargo de varios grupos de niños ligados a Juventud Antoniana.

En este sentido, los más pequeños, de tres y cuatro años, ofrecieron un espectáculo de música y baile, mientras que los de mayor edad representaron la obra teatral Alarma en las nubes.

En el intermedio del Pregón se llevó a cabo la rifa, en este caso de un belén, con la que se recaudan fondos para las misiones de Juventud Antoniana.

El padre franciscano José María Botella, presidente de los antonianos, fue el encargado de clausurar el Pregón, que se prolongó unas dos horas.