La restauración del presbiterio de la capilla del convento de Sant Francesc está siendo una tarea apasionante. A las dificultades del mal estado de conservación de los frescos se ha sumado la aparición de imágenes de las que no existía una constancia. El caso más destacado hasta ahora ha sido la aparición de una pintura que representa a San Bernardo de Siena, similar a la existente en la catedral de Tortosa.

La responsable del equipo de restauración, Marta Zaragoza, explicaba las pacientes labores que han tenido que realizar hasta ahora. "Hemos encontrado varios estratos, que en su 80 por ciento están separados de la pared; e incluso algunos fragmentos tienen una separación de entre 3 y 5 centímetros", aseguraba. A pesar de este mal nivel de conservación --la capilla ha sufrido, incluso, varios incendios-- la restauradora asegura que el proceso "es un reto, porque todo tiene solución en este campo".

Para salvar las diferentes capas de pintura se han llevado a cabo diversas técnicas de fijación con instrumentos de restauración reversibles. Y es que no solo se debe salvar el soporte, sino también las capas, que van del siglo XVII hasta comienzos del siglo pasado.

Además, "se han encontrado tacos de madera, clavos y elementos de tensión, que se han tenido que quitar y rellenar", decía la restauradora.

El proceso, que en esta fase solo afecta al presbiterio, ha ido acompañado de una serie de catas sobre el resto de la capilla. "Todo es una base sobre la que hay que investigar", incidía. San Bernardo ya ha sido identificado, pero hay elementos que todavía no se han esclarecido del todo, como pueden ser símbolos heráldicos.

Al final del proceso se tendrá que decidir qué elementos acabarán saliendo a la luz.