Los ayuntamientos de las localidades que ofertan escuelas de verano se han visto desbordados ante la avalancha de solicitudes para matricular a los niños en los cursos. Y es que este servicio se ha convertido en muy atractivo para que las familias puedan tener ocupados a sus hijos los meses de verano, sobre todo en julio, mientras trabajan, una vez finalizado el curso escolar.

Además, el precio simbólico de la actividad, alrededor de 30 euros, ha provocado la petición masiva de plazas. Un ejemplo es Vinaròs, cuya edila de Educación, María José Ferrer, indica que este año la demanda ha sido "una exageración, se ha interesado mucha gente". Por este motivo, explica que "se está realizando un esfuerzo extra para organizar la escuela para asegurarnos que todos los niños puedan participar en la misma".

Como novedad, y debido a las solicitudes de los padres, la cita de verano ha incrementado sus servicios con nuevas sedes para albergar las actividades y ampliando el cupo por edades.

RATIOS SOBREPASADAS Otro municipio que ha recibido más peticiones que en años anteriores es la Vall, lo cual ha llevado a que el Ayuntamiento se plantee contratar más monitores este verano. El tope es de 400 alumnos y, según señala el edil responsable del área, José Villalba, "con más escolares es difícil dar un servicio de calidad y existe lista de espera; por eso, aumentando los educadores se puede incrementar la matrícula".

Las localidades están viendo cómo las plazas se van agotando. Así, Almassora, Burriana, Peñíscola y Nules ya las han cerrado. Esta última las acabó en un solo día, obligando a ofertar más.

Burriana cuenta con dos escuelas, la municipal y la de educación especial. En la primera han recibido 490 solicitudes frente a las 350 plazas ofertadas, pese a que el centro municipal de estudios Rafel Martí ha iniciado este año esta actividad infantil y los colegios concertados también la ofertan este estío.

Una de las soluciones a la que han tenido que recurrir algunos municipios ha sido la ampliación de los días de clases estivales. Es el caso de Alcalà de Xivert, que se ha visto obligada a extender el servicio hasta el 15 de agosto, mientras que, en años anteriores, solo se celebraba durante el mes de julio.