José María Anglés es un consagrado belenista. No en vano lleva 30 años entregado a esta afición, con el montaje de un belén en su propio domicilio y otro en un escaparate de la calle Rey Don Jaime. Pero este año ha afrontado un nuevo reto, el de construir un nacimiento que ocupa más de siete metros. "Estaba acostumbrado a trabajar en espacios más reducidos, pero ha resultado muy gratificante", manifiesta.

Apenas ha precisado dos días para montar un decorado al que no le falta detalle, ya que en esta ocasión ha contado con la inestimable ayuda de Rosita Geida, Dani Beltrán, Fina Serrano y Adolfo Ronchera, miembros de la Confederación Coordinadora Estatal de Minusválidos Físicos de España (Cocemfe) Baix Maestrat. Rosita no solo ha echado una mano al artista, sino que también ha cedido el espacio para ubicar el nacimiento, en el número 19 de la calle Prades. "Ha sido un arduo trabajo, pero está hecho con mucho esmero, todo por ayudar a personas con discapacidad", comenta Rosita.

El mimo y dedicación con el que han confeccionado el pesebre queda patente en cada rincón. Además, José María se ha convertido en un experto en feloplastia, que es el arte de construir peñascos de corcho y escayola, y muestra de ello son las cumbres nevadas que reproduce en el nacimiento.

Este pesebre es uno de los 15 que se podrá visitar durante las fiestas navideñas en todo el municipio, gracias al impulso del Ayuntamiento y la Comisión de Fiestas, con la ruta de los belenes, una guía de visitas para recuperar esta tradición.