En la provincia se han instalado 29 chiringuitos, aunque se han tenido que adaptar a la normativa de no superar los 20 m2 en la arena para no violar la ley de Costas. Una limitación que solo registra una excepción en la provincia: los dos de la playa de Heliópolis de Benicàssim medirán 60 m2. Para el resto, la reducción ha obligado a hacer reformas y a limitar su negocio.

La cuestión puso en pie de guerra a los municipios, que se niegan a prescindir de un recurso turístico básico para el verano. Por ello, los alcaldes se reunieron con el subdelegado del Gobierno, Antonio Lorenzo, en septiembre del año pasado, para tratar la problemática, así como la prohibición de lanzar fuegos artificiales en la playas.

El subdelegado les emplazó a otro encuentro que todavía no se ha celebrado. Sobre la celebración de actos pirotécnicos, Peñíscola, con su primer edil a la cabeza, Andrés Martínez, fue la localidad que más protestó por la prohibición. Y es que su piromusical de agosto es uno de sus eventos estrella del verano y que más espectadores tiene. H