La obra pública en Burriana no está cumpliendo los plazos de ejecución. El retraso en el pago de las correspondientes certificaciones de obra lleva a las empresas a ralentizar e incluso paralizar la ejecución de los proyectos. El pasado viernes fue la empresa Dragados quien anunció la paralización de la rehabilitación del Teatro Payà, pero la construcción de siete locales de ensayo para grupos de música locales tampoco va por buen camino.

Tal es el retraso que acumula esta infraestructura cultural que el propio alcalde de Burriana, José Ramón Calpe, no se atreve ni siquiera a dar plazos. Así quedó de manifiesto ante la directora de Juventud, Belén Hoyo.

“En obras ya no quiero hacer pronósticos porque últimamente me toca rectificar continuamente. Están las cosas como están y las empresas se retrasan”, manifestó Calpe. Aún así, señaló que si se finalizan los trabajos “daremos respuesta a una demanda de los jóvenes de Burriana”, explicó.

RETRASOS Y PROBLEMAS // No obstante, ya se le ha puesto fecha de finalización de la intervención en varias ocasiones, pero siempre se ha modificado. Y es que la actuación ya arrancó con problemas a la hora de desmontar la antigua estructura. La actuación debía de haber finalizado antes del mes de mayo, pero ya se produjo un retraso de varios meses porque tardó en llegar una autorización para retirar placas de fibrocemento que contenían amianto.

A partir de ahí, los retrasos han tenido causas económicas y el retraso en el pago se ha venido traduciendo en una disminución del número de operarios y, como consecuencia, en prolongación del tiempo de ejecución de la obra. A finales de mayo se dijo que concluiría en pocas semanas y que la intención era que se equiparía a lo largo del verano para entrar a funcionar con el nuevo curso lectivo, pero a día de hoy, cuatro meses y medio después, sigue sin fecha de conclusión. Por el momento, los músicos de la localidad tendrán que esperar. H