Montán celebró su fiesta de San Antón, en la que combina los aspectos religiosos y paganos. El ritual del fuego se desprende de las múltiples hogueras que se realizan en las calles y plazas del municipio y que iluminan la fría noche de invierno, ofreciendo un mágico encanto. Con esta tradición ancestral se purifica lo malo que se ha ido acumulando durante el año y, con sus brasas, se alimentan los estómagos con carnes y embutidos que cada peña consumió alrededor de sus hogueras. La bendición de los animales y el desfile de las caballerías puso la nota sacra de la jornada. Los participantes recibieron el tradicional rollo de la caridad y un vasito de vino para calentar el cuerpo. El santo también fue honrado con la misa. F. G.