Más de 4.000 personas se reúnen durante todo el fin de semana en l’Alcora en las XXVII Jornadas Nacionales del Tambor y el Bombo y, al son de la percusión, la ciudad retumba.

La jornada de ayer logró más participación que la del viernes, puesto que en cada rincón de la capital de l’Alcalatén había grupos de varias localidades llenando de música el municipio. Asimismo, todos aquellos que no se encontraban en las calles y en las barras exteriores estaban en plantas bajas y en diferentes garitos alquilados para la ocasión.

Por su parte, también se realizó un intercambio de regalos entre ayuntamientos y, además, las delegaciones oficiales y las autoridades realizaron una vuelta turística por la villa, destacando la visita al Museo de Cerámica.

Ya por la tarde, en la plaza La Sangre, se realizó el esperado acto de exaltación, donde los mejores percusionistas de los 22 pueblos que forman el Consorcio Nacional del Tambor y Bombo realizaron una magnífica exhibición.

La plaza España fue el epicentro festivo durante la noche, donde todos los tamborileros crearon un silencio espontáneo que rompieron al unísono. Asimismo, estuvieron acompañados de un espectáculo de luces proyectadas en las fachadas de la casas.

Lo sembrado por personas como José Luis Esteban, Francisco Aparici, Fernando Rovellat, Javier Escrig, Melchor Paús y Lucía Branchat, entre otros, y apoyados por el Ayuntamiento, ha dado su fruto, siendo este año el tercero que l’Alcora organiza unas Jornadas Nacionales, promoviendo, a su vez, sus valores culturales, patrimoniales y artísticos y animando también el tejido comercial en estos tiempos de crisis. H