Les orígenes solidarios con los que hace más de un siglo comenzaron a elaborarse 22 calderas de arroz en Almassora vuelven a cobrar sentido. Ayer se repartieron más de 8.000 cassoletes entre vecinos y visitantes en el día grande de Santa Quitèria, declarada fiesta de interés turístico provincial.

“Este es un día festivo para Almassora, la población toma la calle y disfruta de la solemnidad de unos actos que reivindican nuestros orígenes, nuestro espíritu solidario”, señaló el alcalde, Vicente Casanova, quien reivindicó la generosidad como un sello propio de un municipio que inició estas fiestas con el objetivo de alimentar a los pobres “de solemnidad”. Una tradición que se ha mantenido a lo largo de los años y que se cumplió ayer, cuando se elaboraron 54 calderas, 22 en la plaza Pere Cornell, como manda la tradición, y 32 en el almacén.

Con 750 kilos de arroz como base, un grupo de voluntarios se encargó de dar forma al típico plato con 158 litros de aceite, 780 kilos de pollo, 156 kilos de costilla y otros tantos de guisantes, aderezados con el ajo. Mientras las manos expertas se encargaban desde primera hora de cocinar este ágape que solo se saborea cada 22 de mayo en la localidad, los vecinos se levantaban con las campanas de la iglesia de la Natividad.

Como invitados de honor acudieron a la cita la consellera de Infraestructuras, Territorio y Medio Ambiente, Isabel Bonig, y el presidente de la Diputación de Castellón, Javier Moliner.

La jornada comenzó a las 11.30 horas con la misa mayor en honor a la patrona que fue oficiada por 13 sacerdotes de la diócesis de Segorbe-Castellón. Emoción y fe se mezclaron en el interior de un templo presidido por la imagen de la santa y repleto de fieles. El párroco de l’Alcora e hijo de la localidad, Javier Aparici, realizó el sermón de una celebración en el que ensalzó la figura de Santa Quitèria y destacó la devoción de los almazorenses.

Tras el acto, las autoridades municipales junto con la reina, Thania Falcó, y sus damas, Mari Luz Burdeus y Sara Adsuara, partieron en pasacalle junto a la corte de honor del Rosario y Santa Quitèria hasta la avenida Generalitat, donde a las 13.00 horas tuvo lugar la mascletà a cargo de la pirotécnica Zarzoso, de Altura.

A esa misma hora en las inmediaciones de la plaza Pere Cornell ya se habían formado las colas para el reparto del arroz, que comenzó a las 14.00 horas, tras la bendición de las calderas por parte del cura párroco de la iglesia de la Natividad, mosén Joaquín Guillamón.

El acto protocolario también sirvió para que el primer edil hiciera entrega a un representante de Cáritas del cheque con los más de 4.000 € recaudados con la venta de pañuelos y cintas de la romería. Sin embargo, el máximo galardón fue entregado a la empresa Productos Florida, a la se le concedió la Caldera de Honor.

Sin duda, la localidad se volcó en su jornada grande y los vecinos y visitantes disfrutaron de una jornada con un ambiente excepcional. Los actos proseguirán hoy con una nueva ración de toros y vaquillas en una fiesta en la que no falta la diversión.