Doroteo Palomares, vecino de Llucena, encontró en el campo un hallazgo muy curioso: champiñones gigantes y bolets “poco frecuentes por su forma y tamaño”. Este aficionado y experto en setas explicó que “uno de los ejemplares se llama Perrochico y no es muy normal encontrarlos en esta zona, sobre todo teniendo en cuenta que no ha llovido”. Y es que precisamente la falta de precipitaciones ha marcado, de manera negativa, la campaña de robellones. Ya en otoño se dio el mismo fenómeno y los boletaires acusaban la escasez de género a la continua ausencia de precipitaciones. RD