Han cambiado las Islas Baleares por la costa de Castellón. Y por lo que parece, se sienten como en casa. El parque natural de la Serra d’Irta es el nuevo hogar de casi 300 tortugas mediterráneas, que forman parte de un plan de reintroducción de esta especie, prácticamente extinguida como consecuencia de la acción humana.

La secretaria autonómica de Medio Ambiente, Arantxa Muñoz, estuvo ayer en Peñíscola para asistir al proceso de suelta de los animales, que se viene repitiendo de forma anual desde hace casi una década. “Los ejemplares han sido cedidos por el gobierno balear y proceden de Mallorca y Menorca”, explicaba Muñoz. En el pasado había galápagos en Irta, pero desaparecieron. Ahora se ha consolidado una colonia, “y hemos logrado que haya crías desde el segundo y tercer año”. En total, entre animales introducidos y nacidos en el enclave natural, se calcula que ya hay un millar.

Miguel Ángel Monsalve, técnico de la administración autonómica, explicaba que esta especie vive “en lugares aislados y, debido a la acción del hombre, los incendios o la construcción de carreteras se encuentra amenazada”.

Factores que se unen a su escasa capacidad para moverse, por lo que resulta difícil que puedan colonizar nuevos espacios. Los técnicos han apuntado que las condiciones de la Serra d’Irta --uno de los pocos rincones de costa virgen en el litoral mediterránea-- son satisfactorias para la reintroducción del animal, que está respondiendo de forma muy parecida a como lo haría a sus lugares de nacimiento. Las tortugas de Irta suponen la mayor concentración en la Comunitat Valenciana.

De este modo, el parque enriquece aún más si cabe su variada fauna y se convierte en un enclave único en la provincia por su diversidad y belleza. El objetivo es que los ejemplares se adapten a su nuevo hábitat de forma satisfactoria. H