El interior resurgirá este verano, más que nunca, como destino ideal de vacaciones. Las perspectivas de los pueblos son más que halagüeñas, sus oriundos volverán a sus localidades de origen para pasar los meses de verano, ya que la crisis obliga a gran parte de los castellonenses a plantearse sus días de ocio en un destino barato y sin costes adicionales.

La alcaldesa de Vistabella, Belén Bachero, pronostica que la población se multiplicará “por 10 los próximos meses y se pasará de los 200 habitantes a los 2.000”. Esta previsión se constata en el hecho de que “los fines de semana hay ya más afluencia de gente que antes se iba a otros lugares cuando llegaba el buen tiempo porque la tendencia ha ido cambiando”.

Ante este panorama, las tiendas se aprovisionarán más para poder dar salida a la demanda. Y los ciudadanos no solo se abastecerán en el propio municipio, sino que echarán mano de las superficies de otras localidades.

Desde el supermercado de Atzeneta ratifican que “ante la previsible avalancha de clientes, el camión de suministro vendrá todos los días y no tres días a la semana, como era habitual”. Y es que los bares de los pueblos también deberán de abastecerse en otras localidades para dar salida a la demanda, teniendo en cuenta que las fiestas patronales, la mayoría para agosto, son sin duda el punto álgido del verano.

En otra localidad donde también se están preparando es en Benassal. Su alcalde, Baudilio Martínez, señala que “se han reabierto negocios, como una antigua tienda de alimentación, ante las previsiones, además de que abrirán los fines de semana”.

ABASTECIMIENTO HÍDRICO // Una de las cuestiones que preocupan a los municipios ante la avalancha de hijos pródigos es disponer de suficientes reservas hídricas.

Por este motivo, en Vistabella se ha construido un depósito con capacidad de un millón de litros de agua “para hacer frente a posibles deficiencias en el momento en el nos hará más falta”, indica su primera edila. Además, se han revisado las tuberías y los conductos para evitar posibles pérdidas.

Vallibona ha tomado la misma precaución y dispone de tres infraestructuras para reservas “después de experiencias anteriores, en las que nos sorprendió la sequía, y este año ha llovido muy poco en la comarca”, señala su alcalde, Juan José Palomo. Y es que asegura que la población pasará de 100 a 1.500 personas.

En Castellfort han revisado el sistema de distribución, ya que si se producen averías “tardan mucho más en arreglarse y no podemos arriesgarnos,”, indica su primera edila, Adela Segura. H