Las máquinas regresaron ayer al solar en el que este verano se encontraron hasta cinco esqueletos de musulmanes anteriores a la entrada de Jaume I en la localidad. Una retroexcavadora se encargó ayer de desbrozar la parcela en la que se va a construir un espacio comercial de la cadena de alimentación Aldi, pero antes hay que realizar la ampliación de la cata arqueológica, que está previsto que comience esta mañana.

Las actuaciones que en su día se llevaron a cabo sirvieron para encontrar la necrópolis que se creía que existía en la zona, ya que así se recogía en las referencias de la época, como es en el libro del repartimiento de la ciudad en el que el rey Jaume I donó a la orden de Calatrava esta partida, donde se han encontrado estos restos. En ella indicaba que las posesiones que les cedía lindaban con el cementerio y con el río Ana.

A todo ello se sumaba también el hallazgo, hace décadas, de objetos cerámicos que se conservan en el museo municipal y que hacían presentir lo que ahora se ha confirmado. En principio, se prevé que se encuentren más restos óseos a partir de un metro de profundidad, que es el nivel en el que se hallaron los que confirmaron la existencia del antiguo camposanto musulmán.

MIRANDO A LA MECA // Cabe recordar que se encontraron un total de cinco esqueletos, tres pertenecientes a adulto, uno a un niño y el otro de un adolescente y todos estaban enterrados, sin ataúd, mirando hacia la Meca, tal y como es preceptivos entre los practicantes de esta religión. Se da la circunstancia de que los huesos correspondiente al infante se encuentran en peor estado que los restantes, algo que, según los expertos, es achacable a una menor densidad ósea del mismo.

Del estudio inicial de los mismos se desprende que el adulto de mayor edad, cuya dentadura presentaba un mayor desgaste, sufría en vida de artrosis, según apuntan los primeros indicios, que, a posteriori, se confirmarán. Con todo, se trata de un descubrimiento de un gran valor. H