Todo aquel que quiera conocer la trayectoria del Papa Luna en Peñíscola deberá pasarse por el castillo. Este es el planteamiento que se ha trazado con el plan director de esta fortificación, elaborado por la arquitecta Pepa Balaguer, y encargado por la Diputación, propietaria del recinto. La autora dio a conocer algunas pinceladas del ambicioso proyecto en el transcurso del simposio dedicado a la figura del pontífice.

Uno de los principales objetivos es la recuperación de todas las dependencias utilizadas como sede papal. “Hay salas que hasta ahora se han destinado a usos administrativos, pertenecientes al conjunto de dependencias pontificias, y que se van a liberar gracias al traslado de la parte de gestión al faro”, explicaba Balaguer. Con esta ampliación de los espacios visitables se podrá mejorar la interpretación y explicación sobre la vertiente humanística y religiosa del Papa Luna.

“Esas estancias conectadas plantearán una explicación histórica y un fondo documental”, añadía. Para ello, se haría uso de elementos que dejen a la vista la arquitectura del recinto, como proyecciones en bóvedas.

Este eje temático también tendrá un traslado en los jardines de la fortificación, donde se ha contemplado la ubicación de un huerto botánico pontificio.

Pese a que Benedicto XIII será uno de los grandes reclamos, el castillo tendrá como otro eje argumental, la Orden del Temple, que construyó el actual recinto.

La Diputación contempla una fuerte inversión para dinamizar el espacio, superior a los cinco millones de euros, procedentes de diversas administraciones, con un plazo de seis años. Las actuaciones a realizar no están del todo cerradas. “A medida que vayamos haciendo se efectuarán catas arqueológicas, que podrían dejar al descubierto elementos hasta ahora desconocidos”, comentaba la arquitecta. De su resultado se podrá saber con exactitud cómo era el recinto en épocas anteriores al siglo XX. H