La vida política de Manuel Milián Martí --o Vilà, como le conocen sus vecinos en Sorita-- es la historia del alcalde más veterano de la provincia y uno de los más longevos de España. Milián termina ahora su décima legislatura, o lo que es lo mismo, 40 años de alcaldía. «No repetiré en las listas, ya es más que suficiente, porque tengo 79 años y ha llegado el momento de dar un paso al lado», anuncia a Mediterráneo.

Llegó a la alcaldía tras las municipales de 1979, bajo el amparo de Unión de Centro Democrático, la formación que lideró Adolfo Suárez. Después pasó por Alianza Popular, que se transformó en el Partido Popular, organización en la que ha militado durante todos estos años. «Nunca he ganado un euro por mi posición, yo he sido político porque quería trabajar por el pueblo. Ser primer edil siempre ha sido un orgullo para mi» explica. Y enfatiza la importancia del municipalismo. «En sitios pequeños tienes mucha relación con los vecinos, siempre me han ayudado todos y les estoy muy agradecido. Algunos estarán contentos de mi labor, otros no tanto».

También tiene palabras de reconocimiento para los concejales que le han acompañado. «He tenido mucha suerte con ellos, y es eso es lo que más se nota para que las cosas salgan bien».

CAMBIOS / Le cuesta destacar una sola de entre todas las políticas que ha impulsado. «Si alguien viene ahora a Sorita después de 40 años no la reconocerá», comenta. Pero está especialmente orgulloso del ermitorio de la Balma. «Dimos un cambio de arriba abajo, es un lugar muy querido por todos». Considera que las inversiones son el secreto del éxito y detalla que, en localidades tan pequeñas, subir los impuestos no es garantía para obtener la recaudación suficiente. «Sin el dinero que nos han destinado los gobiernos de España, la Generalitat y la Diputación no hubiésemos podido hacer nada. Han sido las instituciones las que nos han posibilitado mejorar el pueblo».

El reto de futuro es revertir la despoblación. «Tenemos espacios que en su día arreglamos desde el Ayuntamiento y están bien, pero ahora no se utilizan por falta de gente». Sobre los jóvenes, «la vida es para ellos, son los que tienen que ponerse al frente y desde su punto de vista hacer lo mejor para nuestro pueblo», concluye.