Nuevo contratiempo en el avance de las obras del futuro bulevar de Benicarló, proyectado sobre el tramo urbano de la antigua N-340. Si esta primera fase de los trabajos, adjudicada por 697.052,73 euros, ya empezó más tarde de lo previsto --en diciembre del año pasado, cuando el inicio estaba fijado para el mes de septiembre--, ahora estas tareas, que tenían un periodo de ejecución de cinco meses, se encuentran paralizadas de forma ininterrumpida.

El bloqueo de la actuación ha provocado las quejas de algunos de los vecinos de la zona afectada, que especulaban con que el motivo de ese encallamiento de las obras estaba en la falta de fondos para financiarlas, un rumor que la alcaldesa, Xaro Miralles, desmiente, y aclara que la causa está en las discrepancias que han surgido con la empresa adjudicataria, Binaria Compañía General de Construcciones: «Cuando el Ayuntamiento saca a licitación una obra, hay veces que la empresa es muy diligente y no hay problemas para que se vayan cumpliendo los plazos, pero este no es el caso; las obras van más lentas de lo que sería deseable y la compañía también ha presentado problemas con una revisión que solicitaron».

La primera edila asegura que todos los grupos con representación municipal ya conocen la situación: «La comuniqué en la junta de portavoces y no sabemos cómo acabará el tema, aunque parece que no tendrá buen final».

Imprevistos extra

La directora de la obra, la arquitecta municipal Concha Mora, explica que esta tuvo una rebaja de un 27% sobre el presupuesto de licitación y, al ser una bajada «tan importante», la empresa se niega a asumir imprevistos y pretende crear precios nuevos. De hecho, demandan una modificación del proyecto, explica, y añade que uno de los problemas es que, en un principio, la canalización del alumbrado, que va por la calzada de la carretera, se ha asfaltado, año tras año, capa sobre capa, generando una capa de 50 centímetros de profundidad, y no es lo mismo tener que hacer una zanja en un paquete de 11 centímetros, «que es lo habitual», a realizarla de medio metro. «Normalmente, este tipo de imprevistos los suele asumir la compañía, pero no ha sido así y nos dijeron que no estaba incluido en el proyecto», detalla Mora.

Esta no ha sido la única traba que ha puesto la mercantil. «Las más de 90 farolas que estaba previsto instalar en el tramo de dos kilómetros constituyen la partida más importante porque las que presupuestamos tienen un tratamiento específico anticorrosivo por la humedad que hay en Benicarló y la empresa no está dispuesta a colocarlas», recrimina.

El Ayuntamiento, que está acabando de tramitar el documento de modificación de obra de la zanja y en cuanto esté finalizado aprobarán la modificación del proyecto, se encontró hace unos días con un correo por parte de la empresa, en el que informaba que iba a irse de la obra sin explicar el motivo. «Han paralizado todo, la finalización de las aceras, las rotondas interiores... He trasladado el problema a Contratación y veremos qué medidas se van a tomar, si alguna penalización o se optará por otras vías», concluye Mora.

Zonas de las obras

El tramo afectado por la paralización de los trabajos del futuro bulevar discurre desde el antiguo parque de bomberos hasta el cruce con la carretera de Càlig (CV-135), donde se encuentra la rotonda que construyó la Generalitat valenciana.