Hace un año, Mediterráneo se hacía eco de una recogida de firmas impulsada por vecinos de Almassora para exigir a Sanitat la recuperación de las ocho especialidades que tenía en sus inicios el centro de salud integrado Pío XII y evitar así tener que desplazarse a Castelló para pasar consulta más allá del médico de cabecera. Doce meses después, y con el estallido de una pandemia de por medio, esta demanda ciudadana sigue lejos de poder ser una realidad.

El motivo es que Conselleria, por ahora, no contempla esa opción. Si en enero del año pasado se antojaba difícil la restitución a corto plazo de todos los servicios, ahora el coronavirus dificulta mucho más el restablecimiento de esas especialidades, ya que la crisis sanitaria exige «concentrar los recursos humanos para su optimización», alegan fuentes del departamento de Ana Barceló.

Debido a esa «necesidad», y «teniendo en cuenta la proximidad entre Almassora y Castelló», Sanitat reconoce que ha ido dejando de prestar servicios en el Pío XII, aunque niega en todo momento que haya habido recortes, porque defienden que los pacientes son atendidos en los centros de referencia de la ciudad vecina. «Cada departamento estudia de manera continuada la distribución de recursos, por lo que, en el momento que se considere restablecer los servicios (bien por el fin de la pandemia o por cualquier otra causa), se procederá a ello», remarcan.

CARTERA INICIAL // Originariamente, cuando la instalación sanitaria de la calle Batalla de Bailén abrió sus puertas en el año 2011 en Almassora, contaba con ocho especialidades: traumatología, otorrinolaringología (ORL), oftalmología, medicina interna, rehabilitación y otras tres que ejercen como unidades de apoyo a la atención primaria, como son salud mental, fisioterapia y odontología.

La primera que dejó de prestarse, explican desde Sanitat, fue medicina interna, hace cinco años ya, por la «falta de volumen de trabajo». Desde entonces ha habido un progresivo éxodo de especialidades en el centro debido a la «reorganización de recursos asistenciales» hasta el punto de que actualmente solo prestan tres de las ocho iniciales: rehabilitación, fisioterapia y odontología.

Una situación ante la que los vecinos decidieron movilizarse para tratar de revertir y pusieron en marcha una recogida de firmas, cruzada a la que se unieron tiendas, hosteleros y asociaciones de padres y madres de alumnos. No obstante, como explica su impulsora, Manoli Valenzuela, la pandemia paralizó todo y no llegaron a entregar las rúbricas a la dirección territorial de Sanitat.