La creación de la novena falla de la Vall d’Uixó se ha encontrado de frente con la oposición vecinal. En concreto con las 236 firmas que han recogido en la zona del Carbonaire donde, en principio, estaba previsto instalarla, y que ayer presentaron en el Ayuntamiento.

Los impulsores de la campaña dicen que, según las noticias que manejan, el monumento se plantaría en la Travesía 3, en el cruce con la Calle 3, donde se encuentra el casal fallero. Según exponen, en ese entorno ya se desarrollan en la actualidad «múltiples actividades», entre festivas y sociales, y por los edificios que hay en la zona de naturaleza social y educativa, «hay una gran movilidad de personas», razón que esgrimen para defender que «no es necesario aumentar aún más» la presión.

Aseguran que en ningún momento se ha consultado a los residentes sobre su parecer y remarcan que, de hecho, ningún vecino de la zona pertenece a la falla y ninguno de los abonados vive allí.

Critican que el Ayuntamiento «escudándose en que todo es legal, permanece al margen de un problema que afecta a muchas familias» y señalan que antes de permitir que se inicie una actividad así «tendría que establecerse algún tipo de consulta entre los ciudadanos que van a verse afectados».

Nada es definitivo

Esta movilización ha pillado por sorpresa a los integrantes de la falla 9 d’Octubre. Según su presidenta, Montse Naharro, en el 2019, cuando plantearon su creación, ya se reunieron con la asociación de vecinos. Reconocen que sus representantes les pidieron que no plantaran la falla donde tenían previsto inicialmente, cerca de la plaza del mismo nombre, «y decidimos trasladarla más arriba, a unos 50 metros del casal, donde solo hay una nave y una vivienda vacía».

En cualquier caso, Naharro afirmó ayer que nada es definitivo a pesar de que han hecho esfuerzos por evitar cualquier molestia al renunciar a alquilar una carpa e insonorizar el local. Además, no entienden que los vecinos se quejen de antemano porque «a pesar de la inversión que hemos hecho, todavía no hemos podido utilizarlo». Lo último que pretenden, asegura, es crear polémica con los residentes y no comprenden por qué no hablaron con la comisión antes de recoger las firmas.

No es la primera vez que un movimiento vecinal obliga a cambiar los planes de una comisión fallera en la Vall d’Uixó. Su antecesora, la falla número ocho, Guitarrista Tárrega, se vio obligada a cambiar su ubicación inicial por las presiones que recibieron.