Hacer frente a la crisis derivada de la pandemia, especialmente para el sector turístico, no está siendo sencillo. En especial para destinos turísticos como les Coves de Sant Josep, en la Vall d’Uixó que, en condiciones normales, durante la Semana Santa colgaría a diario el cartel de No hay entradas, como consecuencia de la llegada de turistas internacionales y de las comunidades limítrofes. El caso es que, es más que probable, si se mantienen las previsiones actuales, que durante este periodo vacacional se agoten las entradas a la venta, aunque menos de las normales por limitación de aforos, razón por la cual el Ayuntamiento quiere ampliar la oferta y ganar en cantidad y calidad.

Lo cierto es que navegar por el río subterráneo más largo de Europa supone ahora una experiencia más exclusiva y sostenible: menos barcas por turno, menos personas por barcas, son sinónimo de una mejor vivencia, más pausada y tranquila, como en realidad requiere del entorno natural de una cavidad subterránea. Ya lo dijo en su día el concejal de Turismo, Jorge García. Parte de los cambios acelerados por la pandemia han llegado para quedarse.

La mejor prueba de que la gente cada vez más busca opciones de ocio menos masificadas, es el éxito del espeleokayak, que sigue siendo uno de los productos con más demanda entre los visitantes y para el que todavía queda alguna entrada disponible para los próximos días.

La Vall brinda novedades para un turismo seguro en les Coves

Oferta complementaria

Ante la ausencia de turistas venidos desde lejos, desde Emsevall --empresa pública que gestiona les Coves-- y el Ayuntamiento de la Vall, se ha puesto la mirada en los vecinos de la Comunitat, que en este tiempo de cierres perimetrales aprovecha para conocer lo que tiene más cerca y que, por ese mismo motivo, había aplazado. Quienes se animen a trasladarse a la ciudad durante la Semana Santa tendrán la oportunidad de disfrutar de un complemento casi indisociable con el río subterráneo: conocer el poblado íbero.

A pocos metros sobre les Coves, al final de una larga escalera que salva la distancia física que separa ambos recursos, se encuentra un importante yacimiento arqueológico que resume la esencia de la oferta turística local: el camino del agua. Ese relato que justifica el establecimiento de las primeras civilizaciones en ese lugar concreto, junto al río de Sant Josep, cuyo nacimiento todavía no ha sido descubierto.

Con un suplemento de 3 euros sobre el precio de la entrada a les Coves, las personas que lo deseen podrán participar en una visita guiada por el mencionado yacimiento, que en cada nueva excavación sigue arrojando información de gran interés para comprender cómo empezó todo. Una nueva iluminación, así como las infografías confeccionadas ex profeso para facilitar a los visitantes la comprensión de la vida en aquel poblado, ayudarán a hacerse una idea de cómo era el día a día de los primeros moradores de la Vall.

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En grupos reducidos, con todas las medidas sanitarias, el paraje de Sant Josep quiere ser una puerta abierta de par en par a otra manera de entender el turismo, sin prisas, sin masificaciones, donde lo importante es disfrutar de cada detalle.

Las diferentes parroquias de la Vall d’Uixó vivirán su Semana Santa con la solemnidad que requiere este tiempo litúrgico, aunque con más introspección que nunca porque las manifestaciones públicas tradicionales, las más multitudinarias, no serán posibles, pero sí las que se desarrollan en los templos y que adquirirán un peso más relevante si cabe.

Ya lo destacó en el Pregón Diocesano celebrado en la parroquia del Santo Ángel Custodio, Antonio Sanfélix, encargado de abrir de manera oficial la programación de estas fechas. Emplazó a los fieles a reencontrarse con la trascendencia de la liturgia, que no es una alternativa a las procesiones, sino más bien todo lo contrario, es la esencia de la Semana Santa.

Con los aforos que establece la normativa, las iglesias de la Vall desarrollarán sus celebraciones hasta la Pascua, como sucedió el Domingo de Ramos.