Llegó la primavera y con ella uno de los espectáculos más llamativos y más temidos por algunas personas: la aparición de grandes enjambres de abejas en los lugares más insospechados. Hasta 80 de estas espectaculares concentraciones ha retirado desde el mes abril solo el apicultor Javier Ventura, de la Vilavella, lo que ayuda a hacerse una idea de la cantidad que aparecen en la Plana Baixa.

Las policías locales de Nules y la Vall d’Uixó, por poner un ejemplo, ya han tenido que intervenir en varios servicios de esta naturaleza, porque los ciudadanos se alarman al encontrarse en domicilios particulares o en plena vía pública con una gran cantidad de estos insectos en plena anidación.

Colocan una colmena para atraer al enjambre del árbol, este jueves, en Nules. Mònica Mira

Sin confinamiento

La primavera del 2020 fue especialmente prolífica en la aparición de enjambres como consecuencia del confinamiento. La imposibilidad de cuidar algunos apiarios (indispensable para controlar la aparición de reinas y asegurar su recolocación en colmenas para evitar precisamente que, respondiendo a su instinto natural, busquen otro lugar en el que instalarse) provocó que estas situaciones se multiplicaran de manera excepcional.

Proliferan las abejas en la Plana Baixa Mònica Mira

Esta temporada está siendo distinta. El retraso en la floración de los naranjos ha influido en que hayan empezado a aparecer más tarde. Y a diferencia del 2020, con la ciudadanía confinada, las retiradas están siendo más habituales en las afueras de los municipios, aunque también los hay dentro.

El mensaje de los apicultores, con más insistencia incluso que el año pasado, suena estos días alto y claro. No hay que destruir los enjambres ni matar a las abejas, aunque en principio generen miedo o aprensión. Lo más recomendable es avisar a la policía, los bomberos o algún apicultor, porque en cuestión de horas solucionarán el problema solo colocando una colmena cerca del enjambre.

Los apicultores piden que no hay que matar a las abejas ya que son inofensivas si no se sienten amenazadas.

Los apicultores piden que no hay que matar a las abejas ya que son inofensivas si no se sienten amenazadas. Mònica Mira

Los profesionales del sector insisten en que la desaparición de las abejas por diferentes circunstancias es alarmante, a pesar de que son una pieza fundamental en el ciclo vital de la naturaleza, pues son uno de los principales agentes de polinización.

Insisten en que estos antrópodos son inofensivos si no se sienten amenazados. De manera que la mejor manera de hacer frente a un enjambre (que pueden escoger para vivir desde persianas hasta sombrillas, sillas o paredes) es llamar a un apicultor.