Vinaròs iniciará «en breve» las obras de sellado del antiguo vertedero municipal, según ha anunciado el alcalde, Guillem Alsina. «Hemos recibido la confirmación por parte del director general de Cambio Climático y Calidad Ambiental, Joan Piquer, de la firma del acta de replanteo de estas obras por parte de los técnicos de la Generalitat», señaló el primer edil. 

Se trata de unas obras que supondrán una inversión de 2,5 millones por parte del Consell para recuperar más de 58.000 metros cuadrados de espacio verde y que se enmarcan dentro del plan autonómico de sellado de vertederos de la Generalitat valenciana. El plazo de ejecución de los trabajos es de aproximadamente 11 meses. 

Hay que recordar que ya existía un proyecto de desmantelamiento de este vertedero que fechaba del año 2011, pero que tuvo que ser adecuado a la normativa para obtener el permiso de otras administraciones. En enero del pasado 2020 fue presentado el nuevo proyecto de sellado en el Ayuntamiento. De hecho, Piquer comentó entonces al consistorio que la constitución del Pacte del Botànic puso en marcha el plan integral de residuos para sellar todos los vertederos irregulares de la Comunitat.

Retraso en el inicio de las obras por el covid

Según añadió, este proyecto general sufrió algunos atrasos como consecuencia del cambio de ley de la contratación pública, pero una vez adaptada a los nuevos requerimientos se pudo continuar adelante con la licitación de las obras por un valor de 2,5 millones de euros, que fue adjudicado a mediados del pasado año a Ferrovial Agroman.

Los trabajos deberían haber empezado antes del pasado verano, pero se pospusieron debido a la crisis del covid y al requerirse de la contratación de un servicio de apoyo técnico a la dirección de obra y coordinación de seguridad. 

34 pozos de hasta 10 metros de profundidad

En cuanto a los aspectos técnicos, se establece la colocación de un primer manto de regularización de 60 centímetros de tierra, seguido de una malla para captar los gases y una lámina de geotextil para la protección y el sellado superior de la zona, así como unas capas adicionales para recoger las lluvias. El sistema de desgasificación que instalarán estará conformado por 34 pozos de una profundidad de entre 5 y 10 metros, con una red horizontal que los comunicará y canalizará los gases hacia una chimenea.