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Un total de 270 reses

Una ganadería entera de Jaén... a Cabanes

Los hermanos y empresarios alcorinos Carnicer adquieren la ganadería de Herederos de Jacinto Ortega para trasladarla a su finca de Cabanes

Los Carnicer se han hecho con 270 cabezas entre madres, toros, utreros y sus crías.

Los Carnicer se han hecho con 270 cabezas entre madres, toros, utreros y sus crías.

Dos hermanos de l'Alcora y empresarios de la cerámica, Jorge y Óscar Carnicer, han adquirido la centenaria divisa de Herederos de Jacinto Ortega de Jaén, que forma parte de la Unión de Criadores de Toros de Lidia. La totalidad de su vacada, machos y sementales, serán ahora llevados a su finca en Cabanes y la ganadería pasará a denominarse Toros de la Jotera en honor a su madre, aragonesa, y que canta fenomenalmente las jotas.

El hierro de Jacinto Ortega está muy vinculado a l’Alcora puesto que estos astados son los que más han corrido por las calles de la capital de l’Alcalatén y Comunitat Valenciana en sus fiestas. Los objetivos de esta nueva andadura, como manifiesta Jorge Carnicer, son "preservar un toro único y diferente, que nos cautivó a mi hermano y a mi, y con los cuales algún día otros niños seguirán siendo buenos aficionados taurinos".

Los Carnicer se han hecho con 270 cabezas entre madres, toros, utreros y sus crías.

La idea es consolidar el prestigio de este hierro en los principales festejos de España ya que estos morlacos, aseguran los entendidos, siempre han demostrado una sobrada bravura y un gran juego. Así, los Carnicer van a seguir vendiendo cerriles para las peñas, comisiones y ayuntamientos para sus calles y algún día también para lidiar en plazas y es que "un toro bravo lo es en la calle y en la plaza".

Los hermanos Carnicer han adquirido 270 cabezas repartidas en 70 madres, 11 toros, 21 utreros y sus crías correspondientes, siendo el objetivo llevar la línea de la familia Ortega de un máximo de 100 vacas madres. El ganado, calcula Jorge Carnicer, tardará por lo menos un año en poder trasladarse de la serranía de Jaén a Cabanes por el papeleo, los tramites que conlleva una explotación ganadera y el cumplimiento de los saneamientos. Una vez en Cabanes, la manada contará con una extensión de 30 hectáreas y se distribuirá en en 11 cercados.

Afición por parte de madre

La afición de estos dos hermanos viene de su madre Aurora que es de Mosqueruela (Teruel) que guardaba ganado bravo y les inculcó su amor por el mismo y ahora, como dice Jorge, este sueño se ha convertido en realidad y como un homenaje a ella ha sido la idea de dedicarle el nombre de la ganadería adquirida.

Jorge y Óscar Carnicer, dos grandes apasionados de los festejos taurinos.

Los hermanos Carnicer esperan que con el final de la pandemia se vayan realizando cada día más festejos, para que los ganaderos salgan adelante, y que las Instituciones colaboren porque la tauromaquia es tradición y cultura.

Muchas buenas tardes, y sobre todo espectaculares noches, han deparado el juego de los toros de Jacinto Ortega en las calles de la capital de l’Alcalatén.

La historia de esta unión entre este municipio y la ganadería empieza casi por una casualidad. Componentes de la que fue la primera peña en patrocinar un toro en el pueblo, la Peña Cuchillo, acudieron primero al hierro de los Hermanos Rodríguez de Cuenca, pero se la encontraron vacía y les aconsejaron ir a Checa (Guadalajara), a una ganadería de los Hnos. Ortega, adquiriendo el primer astado en 1979. De ahí, fueron fieles a los Ortega, de los pocos que hacían trashumancia y bajaban a tierras jienenses buscando mejores pastos y temperaturas para las reses durante el invierno. 

Ya en el año 1983 el Ayuntamiento de l’Alcora empezó a comprar toros de este hierro para las fiestas. Desde entonces hasta ahora, el consistorio o las peñas no han dejado de anunciar los jacintos en l’Alcora. 

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