Con la llegada de los primeros turistas a Peñíscola, en la localidad costera empiezan a detectar la aparición de otro fenómeno que, en absoluto es bienvenido y es considerado un grave problema recurrente: el top manta

Si bien no se ha inaugurado oficialmente la temporada estival, los manteros, y con ellos el comercio ilegal, ya han hecho acto de presencia en el municipio atraídos por la afluencia de visitantes, potenciales clientes. De hecho, el colectivo ya ha protagonizado algún altercado cuando la Policía Local intenta controlar su presencia y actividad delictiva. Así, el último fin de semana de mayo, los agentes ya registraron una elevada concentración de manteros en el tramo final del paseo marítimo y practicaron cuatro detenciones y más de cuatro decenas de identificaciones, pero temen que la acción policial no sea suficiente para poner coto a la problemática y ya han previsto reforzar los operativos durante todo el verano.

La actividad fraudulenta intenta atraer visitantes y compradores.

La actividad fraudulenta intenta atraer visitantes y compradores. MARÍA JOSÉ SÁNCHEZ

Colaboración

Además de solicitar la colaboración de la Guardia Civil, el jefe de la Policía Local, Antonio Morejón, insiste en la necesidad de que la Subdelegación de Gobierno permita «llevar a cabo servicios con agentes de paisano», como solicita el Ayuntamiento.

"Combatir el top manta con herramientas que tenemos al alcance las administraciones locales es querer poner pequeños parches en una herida que sangra desde hace décadas sin que las administraciones superiores sean capaces de dar una solución"

Andrés Martínez - Alcalde de Peñíscola

En este sentido, el alcalde, Andrés Martínez, asegura que es urgente y precisa la implicación de la administración estatal. «El problema del top manta no es una cuestión de dimensión municipal, es la consecuencia de un sistema que no es capaz de evitar que el último eslabón, que son los puntos de venta en nuestras calles, lleguen ahí», indica. «Combatir el top manta con herramientas que tenemos al alcance las administraciones locales es querer poner pequeños parches en una herida que sangra desde hace décadas sin que las administraciones superiores sean capaces de dar una solución», añade. Y concluye que «como se extrajo de las conclusiones del congreso sobre el tema que acogimos el pasado año, si el Gobierno no se implica en materia de extranjería y en control de aduanas de mercancías fraudulentas, esto no va a acabar».