Vilafranca se iluminó en la noche del sábado con 10.000 velas que decoraron las principales calles del barrio antiguo de la localidad. Una iniciativa que se consolidada tras el éxito cosechado en la primera edición en el calendario cultural del municipio.

La actividad es posible por iniciativa del Ayuntamiento de Vilafranca y la voluntad y trabajo desinteresado de los vecinos que se vuelcan con la preparación de los miles de velas. Los motivos de decoración fueron de lo más variados. Figuras que se tornaban en auténticos mosaicos, ventanas y balcones decorados con los miles de pequeñas llamas que se tornaron en un escenario impactante.

Las restricciones de la pandemia obligaron al Ayuntamiento a preparar un plan especial para visitar las calles de forma segura. Así, se dispuso como punto de entrada la plaça d’En Blasc d’Alagó y como punto de salida la Cuesta de la Iglesia. De esta forma se dispuso un itinerario de un único sentido al que, además, se entraba con pequeños grupos de 25 personas en franjas horarias de cinco minutos. Con ello, el consistorio garantizó poder completar el recorrido en unos 30 minutos aproximadamente a la par que se evitaron aglomeraciones de personas en un mismo lugar. Huelga decir que el uso de la mascarilla era obligatorio. Los vecinos y visitantes cumplieron con las medias y la velada transcurrió de forma excepcional.