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Quedan tres semanas para las fiestas josefinas adaptadas al covid

Negocios de Burriana trabajan contra reloj con los preparativos de fallas

La actividad se acelera especialmente en la puesta a punto de los trajes de fallera

En Manolo Indumentaria han recibido muchos encargos de costura.

Quedan menos de tres semanas para que Burriana recupere la celebración de las Fallas y los negocios relacionados directamente con la fiesta trabajan contra reloj para llegar a la cita de octubre con todo preparado. La actividad se acelera especialmente en la puesta a punto del traje regional valenciano, ya sea para introducir cambios o lucirlo en todo su esplendor durante la semana fallera. No obstante, lo que verdaderamente esperan las empresas es poder cerrar definitivamente el ciclo y fijar la vista en las de 2022.

«Llevamos semanas que no hemos parado con los arreglos de vestidos, lo cierto es que nos ha tocado correr», explican las hermanas Carmen y Rosana Lengua, responsables de la tienda Manolo Artesanía Fallera. Destacan que la labor que más han repetido es la de ensanchar y alargar los trajes, ya que después de más de un año, los representantes infantiles han crecido mucho y es necesario ajustarlos a su estatura actual.

A pesar de la frenética actividad, reiteran que el rango de beneficio que están obteniendo es escaso, pues «están comprando a cuentagotas algún aderezo o adorno nuevo para lucir este año pero poco más». Sí han recuperado el contacto emocional con el buen grupo de clientas que tienen tras más de 30 años de experiencia en el sector indumentarista.

En la tintorería Helen reciben pedidos de mantenimiento de trajes de fallera. ISABEL CALPE

Buena perspectiva

La reactivación del mercado gracias a la proximidad de las fiestas, que serán del 8 al 12 de octubre, augura buenas perspectivas económicas, pero no alcanza a resolver el gran vacío provocado por el parón de todos estos largos meses.

Las tintorerías del municipio han notado el letargo festivo en sus ingresos puesto que buena parte de sus tareas dependen en gran medida del mantenimiento de los trajes de fallera. María Braceros, jefa del negocio local Helen, incide en que el 50% del total de su facturación proviene directamente de este mundo y, aunque está recibiendo algunos encargos de última hora, «las cifras aún están muy lejos de los que sería un ejercicio normal», declara.

La vestimenta es, por tanto, uno de los elementos más intrínsecos a las fiestas josefinas y que, a pesar de la situación tan atípica, ha supuesto un pequeño balón de oxígeno hacia la recuperación. Sin embargo, la larga lista de negocios asociados directa o indirectamente a las Fallas tiene su esperanza puesta en el 2022 porque implicará el reinicio del periodo fallero que abarca todo el año.

En un ciclo normal, la actividad arranca en noviembre y se extiende hasta junio para empresas tan variadas como peluquerías, tiendas de ropa y regalos, floristerías, hostelería, pirotecnia, artistas falleros y un largo etcétera. Hasta el momento, la celebración de algunos pequeños actos como la imposición de bandas a las reinas falleras de Burriana o las Cruces de Mayo han supuesto cierto alivio para estos sectores que esperan una verdadera vuelta a la normalidad a largo plazo. 

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