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primera vez en la historia

El impacto de un rayo silencia el Campanar de Burriana

La tormenta del pasado jueves dañó el sistema eléctrico que acciona las campanas

Un relámpago desencadenó los fallos en el mecanismo automático del volteo de campanas de la torre de Burriana.

La fuerte tormenta desatada el pasado jueves, 16 de septiembre, ha dañado el sistema eléctrico que acciona las campanas del Campanar de Burriana. Su silencio no ha pasado desapercibido entre los vecinos. Por el momento, el servicio municipal de Vía Pública ha conseguido reparar la parte del mecanismo relativa al reloj, pero un fallo en el diferencial general impide la reanudación del repique. A finales de esta semana esperan la llegada de técnicos especialistas que consigan reparar el daño. 

Según explica el párroco de la basílica del Salvador, Pedro Cid, la «intensa actividad eléctrica» del jueves por la tarde ha sido la causante del apagón, que ha perjudicado los elementos necesarios para activar el movimiento de las campanas: «Escuchamos un estrépito impresionante que resonó en el interior del templo, por lo que creemos que el impacto fue directo al interior del campanario». Un susto que el sacerdote califica como «horrible» para todos los feligreses que en esos momentos se encontraban allí y que sintieron la tremenda vibración del choque.  

Cid manifiesta que, acto seguido, todo el conjunto de campanas se puso a voltear al mismo tiempo, por lo que inmediatamente procedieron a desconectar la alimentación directa de la corriente de luz para detenerlas, ya que «no había manera de pararlas».

La previsión es que dentro del menor tiempo posible la empresa especialista en este tipo de dispositivos pueda acercarse hasta el Templat para reparar y reiniciar nuevamente el servicio. El cura arguye que «según nos han explicado, tienen mucho trabajo en estos momentos porque hay más campanarios afectados en el territorio por las descargas eléctricas». 

Puesta a punto del reloj

Por su parte, el Ayuntamiento de este municipio de Castellón ya ha solicitado los servicios del artesano encargado de la puesta a punto del reloj de la torre. En principio, no ha afectado directamente al artefacto, puesto que se trata de un mecanismo manual, guiado con péndulos y pesas, exento de elementos electrónicos. 

No obstante, el consistorio matiza que tuvieron que intervenir en el motor que permite el ascenso de la cadena reguladora, ya que es lo único que se alimenta de luz. El sensor está arreglado y solo falta que el relojero calibre de nuevo los engranajes precisos. 

A juzgar por fuentes consultadas por Mediterráneo, es la primera vez en la historia, desde que se puso el sistema automático, que el sonido de la torre no marca el transcurrir de las horas en el centro histórico. La sala de campanas del monumento, catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC), la componen ocho con nombre propio: La Tiple, La Rondana, La Blaia, La Mare de Déu, El Nostre Senyor, Sant Josep junto a las pequeñas El Cimbalet Menor y el Cimbalet Major. 

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