NRG ha recibido la autorización de la Generalitat Valenciana para comenzar con la construcción del parque solar fotovoltaico de Sant Jordi, en la provincia de Castellón, según ha informado la empresa en un comunicado.

De esta forma finaliza una tramitación que comenzó hace 4 años y que ha sido pionera en involucrar a las administraciones y, sobre todo, a los vecinos de Sant Jordi a través de un proceso de participación ciudadana en el que se ha mostrado la "sensibilidad" de la empresa con el territorio y sus habitantes, incorporando al proyecto modificaciones propuestas.

El parque solar fotovoltaico de Sant Jordi será el más grande de la provincia de Castellón, con 23'7 MW de potencia nominal instalada y una inversión de 16 millones de euros por parte de NRG. Si bien la previsión inicial pasaba por estar en funcionamiento en junio del 2022, como ya publicó Mediterráneo, la planificación de la empresa valenciana supone que el parque puede estar operativo para septiembre del próximo ejercicio, con una producción de 37.000 MWh al año, lo que se traduce en que puede generar la energía limpia suficiente para abastecer el consumo de 8.500 hogares.

La instalación de energía renovable generará de 15 a 25 empleos durante su fase de construcción y 5 empleos estables durante la explotación de la misma. Será la planta solar fotovoltaica más grande de la provincia de Castellón, ahorrando la emisión de 10.000 toneladas de Co2 al año, lo que equivale a plantar 500.000 árboles.

"Buena acogida ciudadana"

El CEO de NRG, Marcos J. Lacruz, ha destacado "la buena acogida ciudadana al proceso de participación". Según ha dicho, se han involucrado el ayuntamiento, asociaciones y particulares, exponiendo sus dudas y lanzando propuestas que han incorporado al proyecto final, por lo que -ha añadido- el parque solar de Sant Jordi tiene un "consenso ciudadano total".

NRG ha incorporado al proyecto mejoras como respetar y mantener muros de piedra existentes, la incorporación de medidas de corrección para la avifauna y repoblar con plantas autóctonas en la zona.

Además, para limitar el impacto visual y el riesgo de electrocución para las aves, la línea de evacuación de la energía hasta la subestación más cercana, de apenas un kilómetro de longitud, se ha hecho subterránea, a lo que se une la conexión con la subestación de una empresa eléctrica local, lo que refuerza el tejido empresarial de esta zona de Castellón. De hecho, el Ayuntamiento confía en el megaproyecto para fijar población, reducir el paro y atraer empresas especializadas a pueblos de la comarca