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UN TORREBLANQUINO EMBLEMÁTICO

Paco ‘El Llandero’, el eterno taurino

Apasionado de los ‘bous al carrer’, Francisco Fabregat es parte de la memoria de la provincia

Imagen de Francisco Fabregat con el popular astado 'El Valenciano'. F. F.

Tal día como ayer, hace 111 años, nacía en Torreblanca uno de los mayores aficionados taurinos de la provincia, Paco Fabregat Forner, conocido como El Llandero. Su intensa pasión por los bous als carrer, lo convirtió en un personaje intrínsecamente unido a la fiesta taurina de la provincia y parte de la historia de la misma.

Francisco Fabregat, 'El Llandero', en una barrera, durante un festejo taurino. F. Fabregat

Fue en su madurez, a partir del año 1962, cuando despertó en él el interés por los astados, una afición que fue creciendo hasta convertirse en su gran pasión. Este sentimiento le llevó a recorrer cada rincón de la provincia, e incluso trasladarse a las aledañas, para vivir cada acto, ritual y tradición del mundo del toro. Siempre rodeado de jóvenes, Fabregat acudía a todos los festejos populares, marcajes de reses, etc., y conocía al dedillo las principales y más importantes ganaderías, ejemplares, etc. Entre los hierros de la época mostraba predilección por uno de los de mayor prestigio, Machancoses, cuyo propietario no dudó en homenajearlo en Torreblanca, en un emotivo acto, en reconocimiento a su afición, convertida casi en devoción.

Francisco Fabregat, durante el marcado de unas reses. F. F.

'El Valenciano'

En el recuerdo de allegados, amigos, conocidos y aficionados sigue aún su presencia vital y su amor al toro, plasmada en un hecho cuanto menos curioso, su particular vínculo con El Valenciano. Esta res de 600 kilos, propiedad de Oña, se convertía en un dócil compañero, que no dudaba en acudir a la llamada de El Llandero, mientras pastaba en los campos cercanos a Torrenostra. Era curioso como aquel ejemplar, vigoroso y bravo, se transformaba ante la voz de Paco, quien le obsequiaba siempre con un par de mazorcas de maíz como recompensa.

'El Llandero' disfrutó de una intensa vida con su familia. F. F.

Vida intensa

Francisco Fabregat falleció el 26 de abril del 2000, pero su recuerdo aún perdura en la memoria de muchos aficionados al astado. Tuvo una vida plena, que se inició en 1910, al abrigo de la costa torreblanquina, donde sus padres, Mercedes y Francisco, regentaban una cantina en Torrenostra. Casado con Milagros Barreda, La Francesa, tuvo dos hijos, Milagros y Paco (SuCine), y su vida transcurrió entre Castelló, Carcaixent y Torreblanca, la tierra que le vio nacer, a la que regresó en su madurez, y a la que profesó tanto amor como al toro

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