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SANCIONAN A DOS PERSONAS QUE DISPARABAN DESDE UN CAMINO A ESPECIES NO CINEGÉTICAS

Pillan in fraganti a dos cazadores furtivos en la marjal de Xilxes

Alertan también de la presencia de cartuchos de plomo en los humedales, pese a estar prohibidos

Los furtivos estaban cazando tórtolas turcas, especie no cinegética, en un camino de la marjal.

Agentes medioambientales de la Generalitat valenciana han descubierto estos días a dos personas que cazaban especies no cinegéticas en la marjal de Xilxes, en una zona considerada de seguridad. Son dos acciones prohibidas de forma expresa por la Ley de Caza autonómica, por lo que ambos individuos fueron identificados y sancionados.

Los profesionales advierten que son comportamientos demasiado habituales, como encontrar vainas de perdigones de plomo, cuyo uso es ilegal, en especial en los humedales.

Como han explicado desde este colectivo a Mediterráneo, los dos furtivos estaban en un camino (todos están considerados por la normativa como zona de seguridad). La distancia mínima a la que deben estar los cazadores de cualquier vía es de 25 metros, que pasan a ser 50 si se trata de viviendas aisladas, y a más de 250 metros de cualquier casco urbano.

Temporada alta

"Ya no se trata de que uno se encuentre con un descerebrado, como alguna vez ha pasado, sino de que se produzca un accidente que puede acabar muy mal"

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Entre los meses de octubre y febrero --aunque en caza mayor la temporada se alarga hasta el verano-- los 24 agentes con que cuenta la Conselleria de Medio Ambiente en todo el territorio autonómico --4 por cada demarcación--, realizan servicios de control cinegético, en los que acceden a zonas donde hay personas disparando, para poder comprobar que se ajustan a los requisitos que establece la ley en cuestión de cupos, de especies o de seguridad.

«Y ya no se trata de que uno se encuentre con un descerebrado, como alguna vez ha pasado, sino de que se produzca un accidente que puede acabar muy mal», señalan, y hacen referencia a las estadísticas del Ministerio del Interior en relación con las muertes no intencionadas, tanto de cazadores como de personas que no lo son.

Cazaban tórtolas turcas

Un buen ejemplo es el servicio que prestaron en la marjal de Xilxes. Los furtivos disparaban a tórtolas turcas, «una especie no cinegética», desde un camino. El agente que realizó la inspección llevaba un chaleco que le habían prestado, porque de lo contrario, debería haberse acercado a los cazadores, con el riesgo que ello supone, totalmente desprotegido.

Además, indican que «un despiste», muy común entre aficionados a la caza, es el de salir a las zonas de seguridad «con el arma cargada», una práctica que está expresamente prohibida, lo cual contribuye a incrementar el riesgo de producirse accidentes.

El riesgo del plomo

Cartuchos de plomo que los agentes medioambientales encontraron por la marjal de Almenara.

Cartuchos de plomo que los agentes medioambientales encontraron por la marjal de Almenara. Mediterráneo

Muchas aves ingieren perdigones al quedar esparcidos por la superficie, se acumulan en su organismo y acaban muriendo

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Desde un punto de vista medioambiental, el colectivo de agentes de la Generalitat insiste en que en los humedales de esta zona --aunque es un problema generalizado en la Comunitat-- siguen encontrando vainas de cartuchos de plomo. Quienes los utilizan saben que son ilegales, por ello suelen huir cuando ven una inspección, pues se exponen a denuncias.

«Los perdigones quedan esparcidos por la superficie y muchas aves los ingieren mientras se alimentan de microinvertebrados, se acumulan en su organismo y sufren plumbosis, enfermedad que acaba matándolas», dicen. 

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