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El palacete acoge de nuevo bodas civiles

El 'sí quiero' vuelve a Villa Elisa después de 15 años

Casarse en este recinto de Benicàssim cuesta 300 euros y ya hay hasta cinco enlaces más previstos antes de final de año

El alcalde de Sant Jordi, Iván Sánchez, ofició la primera boda en el palacete de Villa Elisa después de 15 años. R. D. B.

Villa Elisa vuelve a ser escenario de bodas después de alrededor de 15 años. El palacete municipal de la playa del Voramar de Benicàssim retoma ahora estas ceremonias para enamorados en un espacio completamente renovado, tras su reciente restauración.

La primera tuvo lugar a principios de mes con un enlace de dos mujeres, Cristina Vicent y Virginia Melián, que llenó de amor las paredes de la romántica e histórica mansión. Fueron el alcalde de Sant Jordi, Iván Sánchez; y el concejal de Fiestas, Economía y Hacienda de Benicàssim, Arturo Martí, los encargados de oficiar las nupcias, que en esta ocasión se celebraron en el porche del recinto.

«Fue una boda muy emotiva, sencilla, pero al mismo tiempo muy elegante. Hicimos el ritual de las arenas porque las novias están muy vinculadas al surf y el mar... Y este es un ritual que proviene de Hawái», explica Sánchez.

Imagen de los invitados que acudieron a la primer boda que acoge Villa Elisa después de 15 años. R. D. B.

Entorno idílico

Por su parte, Martí reivindica los encantos y el valor añadido que supone casarse en un entorno así: «Es un espacio idílico, frente al mar, con el señorío que tiene la villa en sí, el atrezo y toda su historia... Se respiraba una magia especial en el evento». Además, en este caso, un coche de época ayudó a decorar el espacio.

Villa Elisa es uno de los pocos edificios públicos habilitados para la realización de bodas civiles en Benicàssim, como son el ayuntamiento y el salón de plenos de la Casa de la Cultura, donde se celebran la gran mayoría de estas ceremonias en la localidad costera.

Pero el palacete del paseo Pilar Coloma da mucho más juego. Su bonita entrada y jardines por donde acceder con música nupcial, la grandiosidad de la histórica villa y su privilegiada ubicación a primera línea de mar la convierten, sin duda, en uno de los lugares más atractivos para darse el sí quiero.

Un coche de época decoró la primera boda en Villa Elisa. R. D. B.

Tasa y normas de uso

Lógicamente, declararse matrimonio en un entorno de estas singulares características hace, por ejemplo, que el precio sea superior al de casarse en el ayuntamiento, aunque el edil de Hacienda remarca que no lo han subido respecto a cuando se celebraban bodas anteriormente. «La tasa se mantiene en 300 euros. Dentro de la línea que seguimos desde el equipo de gobierno de no subir la presión fiscal y congelar tasas y precios públicos, mantenemos la cuantía establecida desde el año 1999», dice.

Hasta el momento ya hay programadas unas cuatro o cinco bodas de aquí a final de año, añade el concejal. En concreto, suelen dar un plazo de tres meses por la espera de tramitación de expedientes.

Para garantizar el orden y cuidado del protegido espacio, el Ayuntamiento que encabeza Susana Marqués ha aprobado, además, una serie de normas para su utilización, como es que solo se pueden realizar las ceremonias en el hall de entrada frente a la capilla de la villa y en la terraza de la entrada principal (porche). El horario de celebraciones será los viernes por la tarde de 17.00 a 20.00 horas y los sábados por la mañana, de 11.00 a 13.00.

Prohibidas charangas y tracas

La normativa aprobada por el Ayuntamiento también recoge la prohibición de lanzar en Villa Elisa cualquier tipo de elemento simbólico propio de las celebraciones civiles, así como el encendido de material pirotécnico en la villa, su jardín o paseo marítimo, con la finalidad de preservar la instalación y evitar peligro en las zonas de paso. Tampoco permiten charangas y elementos externos de reproducción musical, ya que el consistorio pondrá megafonía y reproducción de música.

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