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División de opiniones entre la ciudadanía

Malestar por el traslado a las afueras de las paradas de autobuses de Benicarló

Los principales cambios se han producido en la avenida San Francisco y en la calle Pintor Sorolla

La renovada línea de autobús, presentada por el conseller Arcadi España, ha conllevado la renovación de vehículos. ALBA BOIX

La puesta en marcha de la nueva línea de transporte interurbano que conecta Peñíscola con Vinaròs ha provocado gran división de opiniones a su paso por Benicarló.

El traslado de las paradas a las afueras ha afectado a la rutina de usuarios y vecinos, provocando reacciones diversas a esta nueva implementación. Los principales cambios efectuados son el traslado de las antiguas paradas de la avenida San Francisco y de la calle Pintor Sorolla, así como la transformación de la calle Peñíscola en vial de un único sentido.

«Caminar hasta la parada de la avenida Maestrat supone salir de casa 10 minutos antes; entiendo que los cambios siempre perjudican a unos y benefician a otros, pero es que la nueva ubicación queda lejos de todo», se queja una de las personas afectadas por el cambio de ubicación de las paradas.

Por otra parte, usuarios de la línea que utilizan este método de transporte público a diario, aplauden la reducción de precio en el billete, que ha pasado de valer 1,50€ a 1,25€. «Los autobuses ya no hacen tanto ruido, están totalmente renovados y son mucho más espaciosos», comenta una usuaria. «A mí no me molesta tener que desplazarme a la avenida Maestrat, veo lógico el cambio de ubicación para que no se colapse el centro de Benicarló», comenta con su acompañante, añadiendo que «todo es cuestión de acostumbrarse a andar un poco más».

Pero las reacciones no han sido tan positivas entre los vecinos de la calle Peñíscola. La eliminación de un sentido de la circulación y la señalización horizontal de la nueva parada han hecho que una línea completa de estacionamiento para vehículos desaparezca. «Ahora tenemos que dar una vuelta completa para llegar a casa, sin olvidar que aparcar resulta casi imposible porque nos han dejado sin plazas», denuncia un residente con domicilio en dicha calle: «no se pueden hacer estos cambios tan drásticos de repente».

El reciente estreno de las nuevas ubicaciones ha producido que no se hayan instalado marquesinas ni bancos en las paradas. «No me quejo del cambio, pero si se hace, debe ser completamente y habilitando una zona para que los que esperamos a subirnos al autobús podamos tener sombra y un lugar donde sentarnos», cuestiona una mujer que usa el bus para acudir a su trabajo en Vinaròs.

Además de renovar la estética, los nuevos transportes cuentan con accesorios innovadores, como puerto USB y cámara termográfica para calcular la temperatura corporal escaneando el rostro de cada pasajero.

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