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El emprendedor fue el único que presentó su candidatura

El adjudicatario del restaurante en Villa Elisa de Benicàssim renuncia y frena la apertura

El Ayuntamiento deberá licitar de nuevo el negocio si apuesta por abrir este espacio

Las condiciones no convencen por el momento al sector empresarial a pesar del interés inicial por el negocio. R.D.B.

El empresario que se llevó la adjudicación del restaurante en Villa Elisa de Benicàssim, pendiente de construir, renuncia finalmente al proyecto. Ante esto, el Ayuntamiento de Benicàssim deberá reiniciar el proceso y volver a sacar a licitación este bar-cafetería si quiere que salga adelante y poner en marcha este servicio en el palacete municipal.

El emprendedor, Arnal Jericó, que ya tuvo concesiones administrativas en el Grau, fue el único que presentó su candidatura para regentar este negocio. En un principio, el anuncio previo de la propuesta levantó un gran interés entre el sector de la hostelería de la localidad y provincia, pues se trata de una privilegiada parcela a primera línea de la playa del Voramar, con una gran mansión histórica, que ha sido recientemente completamente restaurada.

Pero las condiciones de la oferta no convencieron a los interesados, ya que no veían realmente atractiva y rentable asumir la gerencia del establecimiento.

La fallida concesión se produjo por un canon de 20.000 euros y uno variable del 5% sobre los ingresos de la actividad a partir del segundo año. Era de 10 años ampliables anualmente por cinco más, hasta llegar a un total de 15.

La alcaldesa de Benicàssim, Susana Marqués y el edil Javier Alonso en el exterior de Villa Elisa. R.D..B.

Obras pendientes

Para abrir este nuevo bar-cafetería, en la parte trasera del recinto, es necesario realizar unas obras, que planearon empezar en septiembre. La previsión era contar con este restaurante a finales de este año, pero habrá que esperar unos meses hasta que el consistorio vuelva a redactar unos nuevos pliegos para conseguir adjudicar el proyecto.

El consistorio fijó que la iniciativa gastronómica global tenía que ser atractiva y en consonancia con el entorno donde se ubica, ya que la parte destinada a la cafetería-restaurante se encuentra dentro de un enclave especial. Por lo que su oferta, diseño y decoración debían ser coherentes entre ellos para resaltar las posibilidades de este edificio tan emblemático.

La gestión incluía, además de la gerencia del local, la conservación de las instalaciones y las obras de adecuación y reparación ordinarias por el deterioro de su uso. La inversión inicial mínima se cifró en unos 40.000 euros.

Mientras tanto, el palacete sigue abierto como sede de actividades culturales y ya ha acogido eventos sociales como bodas 

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