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El Periódico Mediterráneo

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MÁS QUE UNA AFICIÓN

Dos criadores de Vinaròs, campeones de España en la cría de canarios

Juan Manuel Casanova y Juan Francisco Falcó triunfan en el torneo ornitológico celebrado a nivel nacional

Casanova y Falcó comparten su afición por la cría de canarios.

La canaricultura es una práctica algo desconocida, a pesar de que tanto a nivel provincial, autonómico y estatal se convocan concursos de ornitología en los que participan muchos criadores y en los que se eligen a los mejores canarios en su raza o gama por su belleza, talla, color, postura y elegancia. Y a ellos acuden cada vez más participantes. 

En Vinaròs, hay dos criadores que ya han sido reconocidos con primeros premios nacionales en certámenes como en el campeonato ornitológico de España recientemente celebrado en Talavera de la Reina: Juan Manuel Casanova y Juan Francisco Falcó. Casanova pertenece a la Asociación Silvestrista Villa de Sant Jordi mientras que Falcó es miembro de la Societat Alturana, el Club del Llarguet y el Club del Gloster de la Comunitat Valenciana.

Juan Francisco tiene en su aviario 36 parejas, 24 de gloster y 12 de llarguet, y otras tantas cuida Juan Manuel, aunque en su caso del canario rizado del norte, de fife fancy y del de raza española. “Cuando estas empiecen a criar, el próximo año, en abril o mayo, tendré unos 300 canarios”, señala.

Juan Francisco inició su afición cuando le regalaron un canario gloster amarillo hembra. “Me la regaló hace unos siete u ocho años un conocido. La hice criar y tras cuidar a las primeras crías empecé a interesarme y aficionarme. Sin darme casi ni cuenta, ya tenía bastantes ejemplares y poco a poco fui leyendo e investigando más sobre este tipo de aves”, explica. En un principio, la cría no la realizaba con el objetivo de competir pero con el paso del tiempo se animó. “Un día me decidí a acudir a concursos porque mi interés ya era muy grande, y ahí es donde realmente está el nivel y donde puedes aprender mucho más sobre la canaricultura y las razas que crías, viendo especialmente a los que ganan a nivel provincial, autonómico o nacional”, explica.   

Falcó es miembro de la Societat Alturana, el Club del Llarguet y el Club del Gloster de la Comunitat Valenciana. JAVIER FLORES

Juan Manuel, por su parte, apunta que ha tenido toda su vida aves y todo tipo de animales, pero desde hace unos 11 años, ya se dedica plenamente a la canaricultura. “Desde muy pequeño en mi casa siempre hemos tenido tórtolas, gallinas, palomas mensajeras... Más tarde, después de casarme, busqué una afición que no me quitara tanto tiempo. Empecé con los silvestres y después tuve algún canario, y a partir de sus crías inicié mi interés en la canaricultura, al principio viendo cómo debería ser el estándar de una gama y comparándolo con los que yo tenía”, señala. A partir de ahí empezó a acudir a concursos, donde realmente aprendió todo lo necesario para continuar con su afición de una manera más profesional.   

Casanova pertenece a la Asociación Silvestrista Villa de Sant Jordi. JAVIER FLORES

Las competiciones

Acudir a un concurso requiere de un importante trabajo previo en el que los criadores se encargan de cuidar todos los detalles. Los jueces de la Federación Ornitológica Cultural Deportiva Española (FOCDE) analizan diferentes aspectos y anotan el puntaje de cada uno de ellos en una ficha, que luego se suma y da la puntuación total que se le otorga a cada ejemplar. Cada pájaro tiene su propia identificación, su DNI, al estar anillado con una numeración que se coloca aproximadamente una semana después de nacer y ya no se puede quitar. Con ellas, los criadores pueden seguir los cruces y el pedigrí de cada línea, como explica Juan Francisco. El carácter puede jugar en contra de algunas puntuaciones como la postura y el movimiento.

El canario tiene que moverse pero no debe estar asustado ni agarrarse al techo de la jaula porque no podrían juzgarlo. Hay pájaros que se ajustan perfectamente al estándar de su raza pero que por falta de entrenamiento no reciben la puntuación que realmente merecerían”, explica Juan Manuel. Juan Francisco considera por ello muy importante que un mes antes de acudir a concurso los canarios se acostumbren poco a poco al tamaño de la jaula de la exposición

Ambos tienen también trucos para poder mejorar las aptitudes del canario y su aspecto antes del concurso. En el caso de Juan Manuel, suele revisar de manera minuciosa el plumaje de cada ave para que esté en perfectas condiciones, mientras Juan Francisco señala que “en el caso del gloster lo lavo delicadamente con agua y un jabón específico, y el llarguet también, pero además, lo masajeo con una brocha de barbero y un poco de glicerina, lo que realza su plumaje tan especial”.

Esta 'gloster' de Falcó es una de las premiadas. JAVIER FLORES

Estos certámenes suelen ser también de exposición, y permiten al público asistente conocer en vivo la gran variedad de gamas diferentes que existen y las características que hacen tan distintos a unos de otros. En estas competiciones nunca se gana dinero, sólo trofeos, diplomas y, sobre todo, prestigio y satisfacción personal.

Desde que se conocen, Juan Manuel y Juan Francisco alternan vehículos para acudir juntos siempre que pueden a los concursos, una medida que les permite disminuir los gastos y disfrutar más de la jornada.

Una afición que requiere dedicación

En cuanto a si se trata de una afición cara, Juan Manuel asegura que “todo depende de hasta dónde quieres llegar, pero en principio no lo es. Mantener cinco o seis parejas de canarios no cuesta mucho dinero pero si quieres tener centenares, el gasto entonces sí que sería importante, porque aparte de los cuidados se requeriría de un gran espacio. Pero una persona que quiere empezar, con poco dinero, puede hacerlo perfectamente”. Juan Francisco considera que es como todas las aficiones: "No hay ninguna que no te cueste algo. En este caso, hay que cuidar a los pájaros de la mejor manera, y eso cuesta dinero, por supuesto, pero como cualquier otra afición a la que se le dedica tiempo y esfuerzo”.

Precisamente el tiempo invertido en esta afición es de aproximadamente una hora diaria, un tiempo que se dobla durante la época de cría, como explica Juan Manuel. “Me gustaría que creciera la afición a la canaricultura en la comarca y en Vinaròs, sobretodo en gente más joven. Estaría encantado de poder ayudar con mi experiencia”, concluye.

Juan Francisco, aparte de la dedicación que requiere cuidar a sus canarios, invierte también mucho tiempo en la selección de las parejas. “Elegir los apareamientos creo que es lo más complicado, y me dedico bastante a la precría. Ahora llega un momento importante, porque el aparejamiento será en enero, luego vendrán las crías y después otro momento delicado, como es la muda. Por último, llega la preparación para el preconcurso. No hay momento para parar, es una afición que te mantiene siempre ocupado”, explica.

Este mes prevén participar en el campeonato mundial de ornitología que se celebra en Elche, un evento que en su última edición contó con más de 25.000 visitantes de todo el mundo y para el próximo año quieren organizar un concurso comarcal.

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