Almassora vuelve a brindar una feria taurina a su patrona. Hay que remontarse a 2019 para recordar un mes de mayo con la Vila acotada por barrotes y cadafals para acoger los tradicionales bous per la vila. Han pasado tres años, pero parece una eternidad.

Este sábado los aficionados volverán a encomendarse a la moreneta previamente a que el campanar de la Natividad confirme que ya son las 12.00 horas. No es la hora habitual del encierro, pero sí la fijada para el que abrirá la semana grande de Almassora en la presente edición. De los corrales habilitados en la plaza de la iglesia Mayor saldrán seis toros de la ganadería Luis Algarra Polera, financiados por el Ayuntamiento y las peñas El Caragol, Aficionats al Bou, Aficionades Taurines d’Almassora y el grupo formado por Racó, Barrilet, Penjats y T’Empujen. Todos ellos llegaban ayer, a las 19.30 horas, a los corrales l'Afició de Museros, --como se puede ver en el vídeo-- en su última parada del recorrido hasta Almassora.

La suerte --o la desgracia de la pandemia-- ha cambiado el destino de los ejemplares sevillanos hasta en dos ocasiones tras estar reseñados para Madrid y Valencia. Finalmente será otra plaza de primera, la de las calles de Almassora, la que tenga el privilegio de anunciarlos en cartel. Si bien su primera toma de contacto con los renovados adoquines será en carrera, los astados también serán exhibidos durante la jornada del sábado -el número 61 lo hará en calidad de ‘bou del poble’-- y del lunes.