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El Periódico Mediterráneo

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Rocambolesca vuelta de tuerca en la gobernabilidad del municipio

Surrealista moción de censura del PSOE en la Vilavella: tramitan mal la primera solicitud y en la segunda proponen como alcalde al tránsfuga del PP "por error"

Los expertos no comprenden dónde puede estar el fallo si el documento se ratificó ante un notario

El edil tránsfuga del PP, Abelardo Zaragoza, vota en el pleno de investidura de Carmen Navarro en la Vilavella. Mònica Mira

La moción de censura presentada por el PSOE de la Vilavella y pactada con el tránsfuga del PP, Abelardo Zaragoza, va camino de convertirse en uno de los episodios más rocambolescos de la política provincial de los últimos tiempos. Mientras parecía que solo había que esperar a la convocatoria del pleno en el que iban a votar el nombramiento de Sebastià Roglà (portavoz socialista) como nuevo alcalde, Mediterráneo ha podido saber que la primera solicitud fue mal tramitada y, al presentar una segunda, aparece el nombre de Zaragoza como candidato.

Desde un punto de vista objetivo, este miércoles, de manera oficial, un documento firmado ante notario y presentado en el registro municipal no dejaba margen a la duda: el grupo municipal socialista y el edil no adscrito piden convocar un pleno para votar una moción de censura en la que el tránsfuga, en virtud de ese acuerdo, sería el nuevo alcalde de la Vilavella.

La enésima vuelta de tuerca en la gobernabilidad del municipio resulta ser «un error», como defienden sus protagonistas (tanto el PSOE como Zaragoza), que «se está subsanando». La pregunta es cómo han podido incurrir en un fallo de bulto como este en un documento firmado ante notario.

Difícil de entender

Según un especialista en derecho público consultado, «los firmantes se habrán personado, el notario habrá reclamado su acreditación y habrá dado fe de lo que allí ha pasado», que no es otra cosa que la propuesta de moción con el tránsfuga como alcaldable. Para un experto, cometer un error así en un acto público en esas condiciones es difícil de entender.

Tras quedar invalidada la primera propuesta por unas firmas, previsiblemente este jueves registrarán una nueva petición anulando la anterior y con Sebastià Roglà de aspirante

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No existen explicaciones de los implicados para ver qué ha pasado en ese asunto, solo la afirmación de que «se está arreglando» y previsiblemente este jueves registrarán una nueva petición anulando la anterior y con Roglà de aspirante.

Para el actual equipo de gobierno, el de ayer fue un miércoles con doble sorpresa: ver a Zaragoza como candidato a la alcaldía aupado por el PSOE y después enterarse de que ha sido «una equivocación» en la redacción de la moción, pese a hacerse ante notario.

La primera solicitud ha quedado invalidada porque «debían subsanar unas firmas» y no lo hicieron, según explicó la alcaldesa independiente, Carmen Navarro. Y a pesar de que, después de lo sucedido en el inicio de la legislatura, parece que en la Vilavella todo o casi todo pueda ser posible, lo que nadie podía prever es que esa rectificación llegara con titular. El PSOE propone hacer alcalde a un tránsfuga del PP, que tres años atrás facilitó la llegada al gobierno de los socialistas al ausentarse del pleno de investidura, y apenas un mes después votó para que el pacto entre populares e Independents per la Vilavella (IxLV) se consumara.

Pueden ser dos mociones en menos de 24 horas

Si este jueves se presenta la modificación anunciada, el Ayuntamiento habrá registrado dos mociones de censura en solo 24 horas. El artículo 192 de la Ley Orgánica 5/1985 del Régimen Electoral es claro al exponer que «ningún concejal puede firmar durante su mandato más de una» y añade que solo se tomarán en consideración las que aporten «firmas autenticadas por notario». La anterior propuesta no cumplía este requisito. Se entiende que la presentada ayer sería la primera válida.

Así las cosas, habría que analizar si cabe la opción legal de aportar una nueva moción con un candidato distinto, pero con los mismos implicados. El caso excepcional de la Vilavella no estaría recogido de forma expresa en la ley de régimen electoral. Los expertos apuntan a que al no haberse votado podría entenderse que no hay moción, pero la ley, estrictamente, habla de firmas, no de votos. 

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