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El Periódico Mediterráneo

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EL INMUEBLE SE ENCUENTRA EN LA PLAZA TINENÇA MIRAVET

Desahuciarán de una finca de pisos de Cabanes a 7 familias víctimas de una estafa

El inmueble es de la Sareb y la ejecución hipotecaria es contra el constructor, que alquila las viviendas sin título

Imagen del edificio de pisos de Cabanes de la que serán desahuciadas siete familias. MEDITERRÁNEO

Siete familias inquilinas de una finca ubicada en la plaza Tinença Miravet de Cabanes serán desahuciadas en el plazo de un mes para sorpresa de la mayoría de ellas, ya que pagaban todos los meses sus respectivos contratos de alquiler desde hace una década. La dramática situación, tras la que se esconde una presunta estafa, provocó que una de las afectadas, que se encuentra embarazada, sufriera un ataque de ansiedad y tuviera que ser trasladada al Hospital General de Castellón.

Los inquilinos seguían pagando sus contratos al constructor del edificio sin conocer que el inmueble había pasado a manos de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria, la Sareb o banco malo, al no poder hacer frente aquel a una deuda con una entidad bancaria. Pero, a pesar de todo, seguía cobrándoles los recibos.

De afectados a víctimas

Y la Sareb, que tiene titularidad sobre las viviendas, recurrió al juzgado para recuperarlas, lo que dio lugar a una ejecución hipotecaria contra el constructor, quien tiene alquiladas las viviendas sin título, lo que convierte a los afectados en víctimas de un procedimiento en el que no son parte. Si bien no se trata de un desahucio en regla, el efecto es el mismo, a pesar de pagar la renta. De hecho, es una presunta estafa, ya que la arrendataria conocía el estado del proceso.

La orden de lanzamiento y desahucio debía ejecutarse ayer, pero la mediación de la Unidad de Desahucios de la Conselleria de la Vivienda logró paralizar el desalojo por el plazo de un mes. Cuando transcurra ese tiempo, deberán abandonar sus hogares. Mientras tanto, tratarán de alcanzar un acuerdo con la Sareb para que las familias más vulnerables puedan continuar en la finca con un contrato de alquiler, aunque la solución no se antoja fácil. El Ayuntamiento se ha brindado a ofrecerles ayuda de alquiler. No obstante, no hay viviendas para arrendar en el municipio y deberían desplazarse a otras localidades.

Otro caso en Almassora

Un drama que recuerda al registrado justo hace un año en Almassora, cuando una amenaza de desahucio en una finca, en la que construyeron 20 pisos, destapó una múltiple estafa inmobiliaria, como publicó este rotativo. 

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