CAMBIO DE COSTUMBRES TRAS IMPLANTARSE LOS CONTROLES DE ENTRADA A VEHÍCULOS DE MOTOR

La restricción de acceso a la Serra d'Irta llena las calas del entorno del parque

Playas como la de Puerto Negro, Ordí, Cala del Moro o Puerto Azul incrementan la presencia de bañistas

La pequeña cala de Puerto Azul es una de las que recibe mayor afluencia de visitantes tras las restricciones en Irta.

La pequeña cala de Puerto Azul es una de las que recibe mayor afluencia de visitantes tras las restricciones en Irta. / ALBA BOIX

La puesta en marcha, el pasado 11 de julio, del procedimiento de control de accesos con vehículos a motor al parque natural de la Serra d’Irta no solo ha desembocado en una mejora sustancial del entorno, con una menor contaminación ambiental y acústica, sino que las restricciones que llevan vigentes un mes y se prolongarán hasta el 31 de agosto han derivado en cambios de hábitos de los vecinos y los turistas de la zona.

Y es que el límite de acceso y estacionamiento a los espacios protegidos ha provocado un aumento en la presencia de visitantes y bañistas a las calas situadas en las inmediaciones del parque. La costa sur de Peñíscola cuenta con numerosas áreas de baño a lo largo de todo el litoral, situadas junto al vial que conecta el casco urbano con la entrada a la Serra d’Irta

Playas como la de Puerto Negro, Ordí, Cala del Moro o Puerto Azul se sitúan en el entorno de la carretera del litoral sur y este año han visto incrementada su popularidad. Una vez completado el aforo del parque natural, sobre todo durante los días de mayor afluencia de visitantes como son los fines de semana, estas calas son el escenario escogido en el que disfrutar del mar para todos los amantes de las playas pequeñas alejadas de grandes concentraciones de otros lugares.

Rincones con encanto

De esta forma, y tras varios años proponiendo la restricción de acceso al espacio protegido de la Serra d’Irta, esta temporada al fin se ha cristalizado una iniciativa que, como efecto secundario, ha relanzado los rincones del litoral hasta ahora reservados a unos pocos conocedores de la zona o los turistas más curiosos. 

Por el momento, las restricciones de acceso a esta sierra se enmarcan en un proyecto piloto que ha arrancado este verano y que tiene como finalidad testar el comportamiento de los usuarios para valorar su mejora cara a próximos periodos vacacionales.

La directora del parque, Aurora Quero, destaca que «se limita el acceso por la pista de la costa a vehículos de motor, dejando al margen a peatones, bicicletas y propietarios de terrenos situados en la zona». En este primer año de implantación han optado por un sistema de barreras en las entradas por Peñíscola y Alcossebre, así como la habilitación de 85 plazas de párking en áreas concretas, tres de ellas para personas con movilidad reducida. La distribución de estacionamientos es la siguiente: dos plazas en la Torre Badum, 25 en las playas del Pebret y el Russo, seis en el cruce de la Caseta, 17 en la playa de Irta, nueve en la de la Basseta, 14 en cala Argilaga y otras 12 ubicadas en el barranco de la Font de la Parra.

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