Cuando finalice el último Bou per la Vila de las fiestas patronales de Nules esta tarde, todas las miradas estarán puestas en un hombre. Un vecino de la localidad que lleva 37 años lazando cerriles, convirtiendo esta función, esencial en los bous al carrer, en una suerte taurina que en sus manos se convierte en arte.

Salvador Castelló aprendió a lanzar la soga con un rotovator. Instruido por Miguel Traver El Coto, de Betxí, con solo 16 años soltó la mano con la lazada para ser capaz de, una vez adquirida la habilidad, hacerlo delante de un animal de 600 kilos. Con el tiempo ha ido perfeccionando y creando su propia técnica.

De aquellos días hasta ahora han pasado décadas y cientos de toros encordados. Dice que han sido una media de 50 cerriles al año durante todo este tiempo, en Nules, la Vilavella, Vila-real, les Alqueries, Burriana... En un cálculo rápido, serían más de 1.700. El de Guadaira que patrocina hoy el Ayuntamiento de su localidad, será el último.

Salvador Castelló tras recibir el homenaje por parte del Ayuntamiento y la Comissió del bou.

Esa fue la razón por la que el consistorio y la Comissió del Bou quisieron hacerle una homenaje esta misma semana, porque Salva se ha convertido ya en una leyenda de los toros en Nules.

El suyo es un espectáculo digno de ver. No se trata solo de lanzar la soga con tino para enganchar los cuernos del toro y así poderlo llevar hasta los toriles. Dicen los que lo llevan siguiendo desde el principio, que él hace «magia».

Salvador Castelló junto a su familia y amigos el día que recibió el homenaje en las fiestas de Nules.

Confiesa que su secreto es la serenidad. «Tienes que saber dónde estás, que hay un peligro y debes tomar decisiones rápidas», resume. Y con ese temple, prepara la cuerda, comprueba que la lazada está como él quiere y la hace volar. El público siente que está asistiendo a un espectáculo paralelo una vez acabado el toro. 

Castelló en plena actuación en otras fiestas de Nules. J. CENTELLES

Esta tarde quiere brindar su última actuación a la afición de Nules, un municipio para el que ya es historia viva de sus tradiciones.