Una cerveza artesanal con miel, para mujeres y con sabor histórico. Esa tríada de rasgos es la que define a la cerveza cullana, una patente en la que más allá de contar con un ingrediente muy poco habitual, nace con un fuerte valor simbólico: promover el legado y la historia de Culla, de ahí que su alma mater la promocione como templaria.

Este caso de emprendimiento rural es el ejemplo ideal de cómo combatir la despoblación, ya que su inventor es un valenciano de ascendencia chilena, que después de vivir en Santiago de Chile y València, el destino hizo que él, su mujer y sus dos hijos descubrieran y se quedaran prendados de Culla. «Llegamos al pueblo a través de una oferta laboral de mi esposa en diciembre del 2020 y, casi dos años después, aquí seguimos», cuenta Rodrigo Pertuzé, el ideólogo de esta cerveza atípica.

Mercado de la trufa

Fue al afincarse en esta localidad de l’Alt Maestrat cuando se embarcó en el proyecto. «Paseando un domingo por el mercado de la trufa, comprobé que Culla tenía de todo a nivel de ingredientes y productos de la tierra, pero faltaba algo líquido», relata. Y es ahí cuando se le ocurrió la idea de conjugar esas materias primas para crear una cerveza aprovechando las condiciones y el potencial de un entorno incomparable como ese.

Pertuzé ha comercializado hasta la fecha 1.300 litros de su cerveza cullana.

Así, a las habituales cebada, agua, lúpulo y levadura, le añadió la miel para aportar ese «toque de dulzura» que pudiera hacerla diferente. La elaboración, completamente artesanal y a base de productos del municipio y de la comarca, la define como «de universo paralelo» respecto al de marcas convencionales, ya que «no hay ni aditivos ni azúcares especiales».

Otro elemento diferencial de la cerveza cullana, a su juicio, es su gran arraigo con el territorio. «Más allá de estar hecha con productos de aquí, la intención es dar a conocer el pueblo a través de ella y contribuir a su economía en la medida de lo posible», indica. No solo a escala cultural, sino que sea una embajadora de Culla y ayude a conocer su pasado templario, su legado histórico o costumbres. Algo que, sin duda, implica darle un «valor añadido» a su marca.

Contra los estereotipos

Otra particularidad es el propio nombre, en femenino, con el objetivo de romper estereotipos y abrirse a un mercado tradicionalmente opacado. «Tradicionalmente, la imagen que asocia uno a un consumidor de cerveza es la de un hombre barrigón, por lo que queríamos romper moldes y enfocarnos a las mujeres, de ahí el cullana del nombre», explica Pertuzé.

A Pertuzé le gustaría abrir una fábrica para elaborar su cerveza directamente en el pueblo.

En sus pocos meses de recorrido, el emprendedor, que cuenta con el apoyo del programa Move Up de la Diputación y el CEEI, se muestra satisfecho por la acogida y la evolución que está experimentando su receta. «Además de poderla encontrar en los bares y restaurantes de Culla, se puede consumir en Morella, Benassal, Benafigos, Atzeneta, la Torre d’en Besora, Els Ibarsos, Vall d’Alba, Castelló e incluso Valencia», enumera. Por el momento, lleva comercializados unos 1.300 litros en tercios.

Abrir una fábrica en Culla 

Entre los retos de futuro, tiene pensado incorporar una modalidad de cerveza negra con «más intensidad y amargor», tal como ya le ha pedido más de un cliente. Aunque el gran desafío que tiene en mente (su deseo sería ponerlo en marcha el año que viene) es el de poder abrir una fábrica en Culla en la que pueda producir su producto sin depender de terceros. No en vano, hasta ahora la elabora en Alboraia y es él, con la gran ayuda de su mujer, el que carga con todos los productos para fabricarla en Valencia.