Un supermédico de 90 años que desarrolló su carrera en Castellón
Alberto Durán cuenta con seis especialidades médicas y, desde que se formó con eminencias de la medicina como Gregorio Marañón, no ha dejado de estudiar y aprender pese a su avanzada edad

Alberto Durán, en su vivienda, cuenta con seis especialidades médicas, posiblemente el único en el mundo. / MEDITERRÁNEO
Por sus manos han pasado varias generaciones, entre ellas de castellonenses, a los que ha dejado huella por su humanidad.
Alberto V. Durán Crespo, Don Alberto para sus pacientes, cumple este miércoles 90 años y su vida podría ser como la de cualquier médico, ahora ya jubilado, si no fuera porque cuenta con seis especialidades médicas. Si no es el único en el mundo, muy pocos pueden presumir de ello.
Se trata de Pediatría y Puericultura, Aparato Digestivo, Medicina Interna, Endocrinología y Nutrición, Cardiología y Neumología. Es, además, experto en Toxicología Forense y en Cirugía del Recién Nacido.
Si no fuera suficiente con ello, fue socio fundador de la Sociedad Española de Medicina Aeronáutica y Espacial (SEMAE), que llegó a estar en contacto con la NASA para temas médicos.
No ha dejado de estudiar nunca: «Me matriculé en la UNED de Vila-real en cuatro licenciaturas, pero tuve que dejarlo: Química, Física, Biología y Filosofía».

En un curso sobre diagnóstico de enfermedades. / MEDITERRÁNEO
Y en los últimos años, su edad no ha sido impedimento para seguir aprendiendo.
Un ejemplo de mente inquieta, curiosa, ávida por aprender, que nunca descansa.
Ansioso por conocer todos los avances en múltiples áreas del conocimiento científico, especialmente la astronomía, la química, la física, la medicina, la biología y la zoología. Pero también le apasiona la geografía, la historia, la literatura y el cine.

Alberto V. Durán Crespo, Don Alberto para sus pacientes, cumple este miércoles 90 años. / MEDITERRÁNEO
«Actualmente sigo leyendo a pesar de mi poca visión. Cada día dedico unas seis horas al estudio para estar lo más actualizado posible en todos los campos científicos y pienso mucho buscando soluciones para enfermedades», relata este sabio del siglo XXI, que también sigue estudiando vocabulario «de 16 idiomas desde hace mucho tiempo, desde lenguas muertas a lenguas de etnias minoritarias», ya que lleva un tiempo escribiendo un diccionario etimológico.
"Cada día dedico unas seis horas al estudio para estar lo más actualizado posible en todos los campos científicos"
Alumno de Marañón, Jiménez-Díaz...
Nació en 1933 en Madrid, donde estudió la carrera, con el privilegio de ser ilustrado por las grandes eminencias de la medicina como Gregorio Marañón, Jiménez-Díaz o Enríquez de Salamanca, con los que trabajó en el Hospital Clínico de San Carlos y en el Hospital Provincial como interno formando parte de sus equipos hasta los 35 años. «Tuve la gran suerte de aprender de estos grandes cerebros de la medicina, comparables en su materia a Einstein o Edison". "Venía gente de todo el mundo con la esperanza de curarse atraídos por su reconocida fama mundial», recuerda.
“Recuerdo el día en que Marañón me admitió en su equipo. Era una personalidad que inspiraba tanto respeto y admiración por su inteligencia mental, que no me atrevía a plantearle mi interés por formar parte de su grupo. Me crucé con él por el pasillo y le expresé mi deseo. Él ya me conocía por mi trayectoria y me alegró enormemente su respuesta diciendo que sí me aceptaba, después me acompañó a presentar la solicitud, prestándome su pluma. Me temblaba la mano", explica.
“Con Jiménez-Díaz fue al revés. Era un catedrático con el que era imposible obtener una nota superiora un aprobado. A mí me dio un sobresaliente en Patología Médica II y me propuso formar parte de su equipo. Además, hay algo muy personal por lo que siempre le estaré agradecido: Mi madre padecía ataques epilépticos muy fuertes que habían intentado remitirle muchos médicos durante mi niñez sin éxito. Solamente gracias al tratamiento que él le puso no volvió a tenerlos", asegura.

Fue socio fundador de la Sociedad Española de Medicina Aeronáutica y Espacial (SEMAE), que llegó a estar en contacto con la NASA para temas médicos. / MEDITERRÁNEO
Aprobó dos oposiciones: una de Pediatría en Onda y otra de Medicina General en Sant Jordi (Mallorca). Finalmente renunció a la isla, donde, ironías de la vida, vive ahora porque allí residen su hija pequeña y sus nietos.
"Mi mujer y yo preferíamos Castellón para formar una familia, así que volvimos, esta vez al ambulatorio de la Vall d’Uixó, donde sí había Servicio de Urgencias. Y allí viví hasta mi retiro»
«Llegué a Onda cuando tenía 37 años. En el ambulatorio no había servicio de Urgencias, así que trabajábamos de lunes a domingo con disponibilidad las 24 horas. Podían llamarnos cualquier día a cualquier hora los 365 días del año. Como curiosidad se decía que los médicos teníamos de descanso la hora 25», recuerda este hombre.
Vivió en la Vall d'Uixó hasta su retiro
En Onda conoció a su adorada esposa, que trabajaba en la Mutua Azulejera como auxiliar de enfermería. «Nada más vernos nos enamoramos y a los 3 meses nos casamos. Volvimos a Madrid un año, donde nació mi primera hija, pero preferíamos Castellón para formar una familia, así que volvimos, esta vez al ambulatorio de la Vall d’Uixó, donde sí había Servicio de Urgencias. Y allí viví hasta mi retiro».
Durante varios años fue director médico escolar en Castellón en la Delegación del Ministerio de Educación y Ciencia, capitán de la Cruz Roja y director provincial de Socorrismo.
En su vida en Castellón, compaginó su trabajo con su pasión por la naturaleza en el pueblo de su suegro, en Torás, donde los fines de semana, con su familia, convirtió en un oasis un pedazo de monte pedregoso que el pasado verano fue arrasado por el fuego del Palancia.

Alberto Durán, esta misma semana, en una librería, reflejo de su mente inquieta, ávida por aprender, que nunca descansa. / MEDITERRÁNEO
Podría definirse como un filósofo en su significado etimológico del griego: amigo del saber. Un sabio como los de la antigua Grecia, capaces de entrelazar todas las ciencias.
Este miércoles cumple 90 años y sigue estudiando cada día, ansioso por conocer todos los avances en múltiples áreas del conocimiento científico.
Felicidades, Don Alberto.
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