LA EXPANSIÓN DE LA INFECCIÓN YA ES IMPARABLE EN CASTELLÓN
Celadores de caza para frenar la sarna de las cabras en Castellón: ¿cuál es su función?
Estos vigilantes dependen de la empresa pública Vaersa y están autorizados para portar armas y abatir animales
Además del brote de la enfermedad detectado en Argelita, advierten de otro entre Albocàsser y Tírig

Imagen de archivo de un ejemplar de cabra hispánica infectada por sarna en Els Ports. / Javier Ortí
En la lucha contra la propagación de la sarna sarcóptica entre los ungulados silvestres (aunque en esta provincia afecta sobre todo a la cabra hispánica, también son susceptibles de infectarse y propagarla los ciervos, corzos e incluso los jabalís), la Conselleria de Medio Ambiente cuenta con un equipo de celadores de caza, contratados por la empresa pública Vaersa, que están autorizados para portar armas y abatir animales.
Este es un perfil que la Generalitat querría reforzar, al menos eso se deduce de la convocatoria el pasado mes de diciembre del procedimiento de creación de una bolsa de trabajo para la que se realizarán la prueba técnica y el examen el próximo 10 de febrero.
Para Castellón, hasta la fecha, hay tres de estos guías celadores o celadores de caza, como se describe en su perfil profesional. Quienes consideran urgente actuar contra esta enfermedad para ponerle freno, dicen que es un personal «insuficiente», teniendo en cuenta la gravedad de la situación, dado que al brote que ya se identificó en Els Ports en el 2019, y que sigue activo, ahora hay que sumarle el de más reciente detección, en el Alto Mijares, y según ha podido saber este periódico, el que ya lleva un tiempo extendiéndose entre Albocàsser y Tírig. Porque como los expertos no dejan de insistir, en las condiciones actuales, la transmisión de la enfermedad es «imparable» y va a seguir diezmando la población, en especial de las cabras hispánicas.
«Hacen falta más celadores que vengan a pasar horas en el monte»
Cuenta el presidente de la sociedad de cazadores de Argelita, Miguel Ángel Andreu, que «hacen falta celadores que vengan a pasar horas en el monte» porque con tres para todo el territorio provincial hay escaso margen de maniobra, sobre todo cuando, como han confirmado fuentes consultadas, este mismo personal esté centrado en la caza de jabalís para reducir la superpoblación tantas veces denunciada por agricultores y ayuntamientos de todo el territorio.
Asegura Andreu que «un solo día que vino un celador a Argelita mató ocho cabras enfermas». Ellos mismos son los que toman muestras del animal para su análisis y quienes, en el caso de que esté en una zona accesible, retiran el cadáver para su incineración. En caso contrario, se deja el cuerpo en el monte. El ácaro que provoca la enfermedad vive 3 o 4 días como máximo fuera del portador, lo que reduce el riesgo de contagio a partir del animal muerto.

Detalle del efecto que la sarna tiene sobre los animales infectados, que acaban muriendo. / MEDITERRÁNEO
Aunque insisten en que la implicación de la Conselleria ha aumentado, desde la sociedad de cazadores de Argelita persisten en que «hacen falta más medios o no habrá nada que hacer». Además, señalan que a título individual están asumiendo un coste personal para hacer frente a un problema colectivo.
Con medios propios
«En Argelita somos 28 socios y la mayoría con una media de edad de entre 60 y 70 años, pagamos nosotros los cartuchos, la gasolina y nuestro tiempo, solos no podemos, aunque estamos al pie del cañón porque esto va a seguir extendiéndose y lo hace muy rápido», lamenta Andreu.
Una enfermedad que para animales domésticos y personas es fácilmente tratable, en los animales silvestres es mortal y les provoca una larga agonía. Aseguran veterinarios que «cuando tienen el 50% del cuerpo afectado, por humanidad, habría que sacrificarlos».
Ante la falta de tratamientos efectivos y medidas de control drásticas, la población de cabra hispánica no deja de descender. Según fuentes consultadas por este periódico, en Els Ports su población se ha visto diezmada en un 95% y los animales que quedan están condenados a infectarse en cuanto comience la época del cortejo.
La intención de Conselleria es investigar posibles soluciones, razón por la que se ha firmado un convenio con la Facultad de Veterinaria del CEU Cardenal Herrera y se ha creado un centro especial en Castell de Cabres, abierto hará aproximadamente un año.
La función principal de ese centro sería capturar animales enfermos --pero no con una gravedad que haga imposible su recuperación-- y aplicarles tratamientos experimentales. La dificultad de ese propósito es precisamente encontrar los individuos adecuados y tener personal para capturarlos.
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