Martín, el niño prodigio de las campanas en Castellón: "A mis amigos les gusta el fútbol, pero ser campanero es mi pasión"
El niño de 11 años de Viver ha sido el único representante de la Comunitat en el reciente I Encuentro de Campaneros Juveniles de toda España celebrado en Burgos

MEDITERRÁNEO
Hay niños apasionados de los videojuegos, los dibujos, los superhéroes, los dinosaurios… La lista de aficiones es interminable, pero el grupo de infantes que sienten pasión por tocar las campanas en las distintas iglesias, no lo es tanto. En este reducido grupo se encuentra, y en un lugar bien destacado, Martín Noguera, un vecino de Viver de 11 años que tiene claro que ser campanero es su «pasión y afición». Cuando le preguntamos al pequeño el porqué de este peculiar interés, Martín contesta lo siguiente: «Me gustan desde siempre. Me encanta tocar las campanas y aprender sobre ellas. Es una pena porque en muchos pueblos se está perdiendo la tradición, pero por suerte me puse en contacto con los campaneros del Micalet en València, primero, y de la catedral de Segorbe, después, y he aprendido un montón».
El niño de Viver combina además su devoción por las campanas con su amor a la música. No en vano la actividad extraescolar a la que dedica más tiempo es la música y, concretamente, la percusión. «A la mayoría de niños de la pandilla les gusta el fútbol, pero yo prefiero subir al campanario a tocar la campana. Me gustaría ayudar a recuperar esta tradición tan bonita y arraigada».
Recientemente el castellonense participó en el I Encuentro de Campaneros Juveniles de toda España, siendo el único representante autonómico en el mismo. «El ambiente fue muy bueno. Yo creía que sería cosa de unos pocos, pero fuimos muchas familias de toda España», recuerda la madre de Martín, María Pérez, la primera sorprendida por la afición de su hijo. «Lo sabe todo de las campanas y disfruta tocándolas», admite. En el citado encuentro nacional Martín interpretó «el toque festivo de Aín, que conocer perfectamente, y un toque de difuntos de la catedral de Segorbe».

Martín, junto a Manolo Plasencia, secretario de los campaneros de la catedral de Segorbe. / MEDITERRÁNEO
Martín ya ha comenzado a voltear campanas, -concretamente lo ha hecho en Torás y Segorbe-, y confía en poder poner en práctica su pasión en su localidad natal, Viver. «Aquí las campanas están mecanizadas, pero se pueden volver a poner manuales de forma puntual, y es lo que esperamos porque tiene muchas ganas de hacerlo en su pueblo. Hasta ahora solo hacía repique y con cuerda, pero ahora ya ha empezado a voltear pese a que es muy pequeño y las campanas pesan mucho», confiesa María.
Tanto la madre de Martín como el protagonista de esta historia son conscientes de que los mejores años de los campaneros, en los que se podían ganar la vida con esta práctica, han pasado a mejor vida, pero el joven de Viver tiene muy claro que puede tener un papel importante a la hora de recuperar esta práctica no solo en su pueblo sino en toda la comarca del Alto Palancia.
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